CASO BOWMAN VS MONSANTO COMPANY

¿Cómo funciona la protección de variedades vegetales en Estados Unidos?

Sarah Osma Peralta

Como ya es sabido la Propiedad Intelectual relativa a las variedades vegetales busca retribuir a través  protección en el mercado las invenciones de los obtentores de variedades vegetales, esta protección pretende reforzar la investigación y desarrollo en el sector  de la agricultura y horticultura.

En cuanto a los sistemas de protección encontramos  el sistema de protección estadounidense junto a la protección que concede el Acuerdo sobre los aspectos  de los derechos de Propiedad Intelectual  relacionados con el Comercio- ADPIC- y  el sistema de protección a través del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Generales –UPOV-, en Estados Unidos encontramos que existe la  protección de la variedad vegetal dentro del sector conocido como “plant breeders” y es precisamente en este país en donde actualmente se está presentando un debate trascendental sobre la materia, el caso es  Bowman v Monsanto.

La línea jurisprudencial mantenida por la Corte Suprema de los Estado Unidos era unívoca al aceptar dos posibles formas de protección de las variedades vegetales, la certificación de derecho de obtentor o a través del registro de patente.

La  Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos está en miras de resolver dos casos que tienen mucho en común, al tratarse de compañías que han utilizado el sistema de patentes como escudo para desarrollar productos que tienen un alto contenido social, los casos son, Association of Molecular Pathology v. Myriad Genetics y el caso Bowman v Monsanto, el primero lo reseñamos con anterioridad y el segundo,  que es el caso que nos ocupa es Bowman v Monsanto, se encuentra ad portas de decidirse e involucra a un agricultor que descubrió la forma de obtener de forma más económica las semillas de soya patentadas por la compañía Monsanto.

La compañía Monsanto vende semillas de soya genéticamente modificadas conocidas como “roundup ready” y autoriza a los agricultores a vender dichas semillas al público general como mercancía, de acuerdo al sitio de internet Corante, estas semillas son modificadas genéticamente para ser resistentes al popular herbicida Roundup de Monsanto, que permite a los agricultores plantarlas sin temor de que el herbicida acabe con el cultivo al tratar de exterminar las malas hierbas lo que ha asegurado la popularidad de las semillas de soya Roundup ready entre los agricultores de Estados Unidos. Como estamos hablando de plantas debemos aclarar que éstas al crecer producen semillas que son igualmente resistentes al herbicida, característica que fue patentada por Monsanto y de la que se beneficiarían los agricultores sin pagar nuevamente tal  y como le sucedió a  Vernon Hugh Bowman, quien fue demandado a raíz de este  descubrimiento por Monsanto al existir una infracción de patentes frente a los que Bowman argumentó que realizó un uso justo de la semillas genéricas debido a que la patente no se extiende a productos con la capacidad de “autoreplicarse”.

Monsanto está solicitando a la Corte Suprema de Justicia que los agricultores que quieran sembrar sus  semillas firmen un documento en el que se comprometen a no re- sembrar las semillas y comprarles unas nuevas, es por lo anterior que la Corte en su fallo deberá inclinarse por uno de los dos intereses en juego, el de la innovación o  el de la protección del sistema de patentes.