El Brexit y la Propiedad Intelectual

“(…) an increase in the inequality that has become a hallmark of most advanced countries today.” Joseph Stiglitz

 

 

 “The British people have made a choice, that not only needs to be respected but those on the losing side of the argument – myself included – should help to make it work.” Esta fue la frase principal del discurso mediante el cual David Cameron anunció la decisión adoptada por los ciudadanos británicos de optar por el Brexit, decisión que ha generado amplias discusiones sobre las implicaciones de la misma y si esto podría significar el inicio de la división de la Unión. Si bien la decisión solo entrará en vigor después de transcurridos, al menos, dos años desde la notificación formal del Reino Unido a la Unión Europea de su decisión de separarse de la misma, desde ya, resulta fundamental abonar y trazar el camino que se recorrerá para regular las consecuencias derivadas del acuerdo de separación que se celebre en esos dos años.

Algunos se han inclinado por defender esta salida democrática y otros por el contrario han aducido argumentos a favor de la identidad europea de los británicos, siendo inadmisible una separación. Aún hay incertidumbre sobre las posibles implicaciones de este hecho, se especula y se invita a la comunidad académica a analizar posibles acciones a tomar para amortiguar los efectos de un posible caos que todos avizoran.

Lo cierto es que la salida del Reino Unido tendrá grandes implicaciones en la propiedad intelectual, y será el deber de la comunidad académica estudiarlas con atención. En efecto, existe ambigüedad sobre la vigencia y obligatoriedad de las decisiones de la Corte Europea de Justicia frente a derechos de propiedad intelectual otorgados a empresarios del Reino Unido. Lo mismo sucede frente a los efectos que tendrá el fin de la protección comunitaria otorgada a las marcas y diseños industriales de titulares del Reino Unido.

Por último, pese a los grandes esfuerzos y recursos invertidos en la patente comunitaria, ahora el Reino Unido no compartirá ni los beneficios ni riesgos de la misma. Ahora bien, algunos argumentan que dada la naturaleza de la Convención de la Patente Europea – la cual no constituye norma Europea sino Tratado Internacional – al Reino Unido le será aplicable dicha Convención pese a su salida de la Unión. Seguiremos debatiendo el punto.

Por lo pronto, pareciera mucho más evidente la inaplicación del agotamiento del derecho de propiedad intelectual en el espacio comunitario, éste no operaría aunque los empresarios hubiesen ingresado sus productos al mercado Británico. Pareciera que así va a ser, sin dejar de ser un aspecto controvertible que generará muchas interpretaciones.

Además de todo lo anterior, a este escenario se suman los trámites de concesión y los procesos pendientes ante la EUIPO y la Corte Europea de Justicia. Y ¿qué pasará con la protección que el resto de Europa pensaba tener garantizada también en el Reino Unido? Tendrá que incurrirse en los costos adicionales que signifiquen, además de la protección comunitaria, obtener la tutela jurídica en el Reino Unido.

Aunque muchos cuestionamientos seguirán sin respuesta, el análisis debe comprender un estudio crítico y profundo que atienda a las consecuencias que tienen los diferentes acuerdos en la desigualdad de las naciones.

Frente a este fenómeno Jean – Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea, enfatizó en la necesidad de conservar unida a Europa, no con argumentos que demuestren el evidente orgullo que significa hacer parte de la Unión, sino señalando las consecuencias nefastas que implica la separación. “Out means out” ha manifestado en varias ocasiones, sosteniendo que los beneficios de la Unión superan en gran medida los riesgos y los costos de la misma, y de esto son conscientes los Estados.

Al respecto, Joseph Stiglitz ha hecho un análisis interesante en un artículo publicado en Project Syndicate[1]. El nobel de economía advierte que todo este fenómeno se debe a la gran inequidad y desigualdad existentes en nuestra sociedad las que, a su vez, han sido ocasionadas debido a políticas excluyentes, concentradas a favorecer solo ciertas elites. Entonces, arguye que se ha generado una gran desconfianza frente a los acuerdos comerciales no solo por favorecer a los sectores mejor favorecidos sino por negociarse en secreto sin aprobación de la ciudadanía.

Stiglitz sostiene:

While trade agreements played a role in creating this inequality, much else contributed to tilting the political balance toward capital. Intellectual property rules, for example, have increased pharmaceutical companies’ power to raise prices. But any increase in corporations’ market power is de facto a lowering of real wages – an increase in the inequality that has become a hallmark of most advanced countries today.

 

Aunque la anterior posición podría llevarse al extremo de considerar que la propiedad intelectual es en sí misma un efecto generador de dicha inequidad, lo cierto es que es la forma cómo se interprete el alcance de los derechos la que será determinante en la exclusión o no de ciertos sectores sociales del acceso efectivo a invenciones esenciales. Y en este caso, será fundamental determinar cuáles serán los mecanismos que solucionen la inseguridad jurídica generada en desmedro de la innovación y de los derechos de los titulares a nivel comunitario.

[1] Joseph Stiglitz, From Brexit to the Future, Proyect Syndicate, Disponible en: https://www.project-syndicate.org/commentary/brexit-future-of-advanced-economies-by-joseph-e–stiglitz-2016-07