Los precios del petróleo y la innovación: ¿Oportunidad o amenaza?

Miércoles, 20 de enero de 2016 

Mucho se ha hablado en este inicio de año del efecto devastador que está teniendo la vertiginosa caída de los precios del petróleo en la economía colombiana. En el momento de la redacción de esta nota el precio del barril de petróleo Brent se cotizaba a 29 dólares mientras el de la OPEP alcanzaba su mínimo histórico desde el 2003 con un precio de 25 dólares

(http://cincodias.com/mercados/materias_primas/petroleo_brent/1/).

La disminución de los ingresos provenientes del petróleo en una economía como la colombiana, sumada a la reciente subida de las tasas de interés después de 11 años por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos ha tenido un tremendo efecto de devaluación del peso que algunos calculan en más del 40% en el año 2015 con lo cual la sensación de inestabilidad y pesimismo ronda por doquier. (http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/opinion-sobre-devaluacion-del-peso-colombiano-frente-dolar/217447),

No obstante, la caída del precio del crudo y la devaluación, antes apuntada, podría tener un efecto positivo en los procesos de innovación en Colombia.

Para nadie es un secreto que, aunque Colombia ha empezado un proceso robusto de generación de conocimiento científico, la implementación y comercialización de este conocimiento es todavía un camino de espinas, sobre todo para los emprendedores que no cuentan con un músculo financiero adecuado para soportar las inversiones que requiere la validación y la comercialización de la tecnología recién desarrollada.

Con pocas excepciones, el flujo de capital de inversión para proyectos de ciencia, tecnología e innovación es limitado y en la mayoría de los casos el inversionista colombiano, acostumbrado a manejar bajos niveles de riesgo, considera que un proyecto innovador es demasiado riesgoso, situación contraria a lo que ocurre en entornos como el europeo o el estadounidense

Es precisamente en este punto donde la devaluación del peso puede convertirse en un aspecto positivo, ya que las necesidades de capital en pesos serán menores si se convierten a Dólares o Euros, es decir, una empresa que hace un año necesitaba 100.000 dólares para comercializar su invención, hoy podría lograr el mismo resultado con 60.000 dólares.

Claro está que es necesario analizar con cuidado las disposiciones cambiarias y de inversión extranjera directa, pero la oportunidad de buscar inversionistas extranjeros es mejor que nunca.

Ahora bien, en este panorama es necesario fortalecer el conocimiento en la gestión de los derechos intangibles derivados de los procesos de innovación. No basta con tener la capacidad de crear una tecnología innovadora si no se es capaz de comercializarla adecuadamente, y es precisamente en este campo en el que los emprendedores, universidades y centros de investigación deben adquirir competencias cada vez más robustas.

Ya se están dando los primeros pasos en esa dirección. Diferentes universidades y centros educativos están posando su mirada en la importancia de la gestión de los bienes intangibles y entidades públicas, como la Superintendencia de Industria y Comercio, Colciencias y la Cámara de Comercio de Bogotá está adelantando diferentes iniciativas en esta materia, como la rueda de negocios en Biotecnología celebrada a finales del año pasado.

En conclusión, todo cambio genera oportunidades, y los cambios en el escenario económico mundial abrirán paso a nuevas oportunidades, tanto para aquellos que buscan inversiones, como para los que están ávidos de capital. Es necesario que todos los actores del sistema de innovación unan esfuerzos para capitalizar la situación actual y que no sea otra historia de una oportunidad desperdiciada.