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Pokémon Go: Progresión tecnológica y progresión jurídica

 

Revista

La Propiedad Inmaterial

Último volumen

Derechos de autor de las obras reproducidas y publicadas en línea por los motores de búsqueda 

Ernesto Rengifo García

Los motores de búsquedas son una importante herramienta tecnológica que facilita la difusión y acceso a información en internet. Sin embargo, cuando se trata de obras protegidas por el derecho de autor –para el caso del derecho continental– o copyright –para la tradición anglosajona– existe la dificultad de definir si los motores de búsqueda infringen los derechos de los titulares de estas obras. 

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Caso imatinib: análisis técnico y jurídico del trámite de patente en Colombia 

Luisa Fernanda Díaz Pinilla, Rafael Guevara, Natalia Lamprea, Óscar Lizarazo-Cortés

 

Imatinib –comercialmente disponible como Gleevec® o Glivec®– es un medicamento empleado principalmente en el tratamiento de la leucemia mieloide crónica. La protección de este medicamento por patente en Colombia, en la forma de una entidad polimórfica denominada forma Beta (β) del mesilato de Imatinib, muestra un trámite muy divergente entre la postura de la Superintendencia de Industria y Comercio que en 2003 niega la patente, y la postura del Consejo de Estado que en 2012 revoca dicha negación y ordena conceder la patente. 

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En estos tiempos de vertiginosos desarrollos tecnológicos, no cesan de aparecer nuevos adelantos que cambian la manera en que se conduce la vida. Ejemplo de ello ha sido Nintendo, la compañía japonesa que acompañó en su crecer a infantes y adolescentes con su icónico videojuego Mario Bros, y de quien hasta hace poco no se escuchaba su nombre en el diario hablar de las gentes. Pero ahora, ha vuelto a resurgir tras el lanzamiento de una especial modalidad de aplicación virtual de entretenimiento, logrando convertirse así en una de las más populares en escaso tiempo. En esta nota se dejarán esbozados los principales cuestionamientos jurídicos que surgen al rededor de esta aplicación.

Dícese del juego Pokémon Go, cuyo éxito no sólo ha significado el resurgimiento de la emprendedora japonesa antes mencionada, sino también la repuesta en escena de la admirada saga de dibujos animados que lleva el mismo nombre. Al igual que en esa serie animada, que muestra al personaje principal Ash Ketchum en sus aventuras por recolectar diferentes tipos de creaturas fantásticas denominadas Pokémones, inspiradas en animales reales y en seres del folclor japonés, el juego le permite al usuario recrearse en el papel de un entrenador Pokémon, cual papel consistirá en realizar la mayor cantidad posible de creaturas, así como de prepararlas para competir frente a las pertenecientes a otros entrenadores.

Pero lejos de desarrollarse este drama en una escenario netamente virtual, el juego desentierra a la luz un nuevo concepto al cual los conocedores llamaron “realidad aumentada”. Consiste esta en la superposición de elementos virtuales o de datos informáticos a un entorno físico real, generando así una realidad mixta. Se produce en concreto esta modalidad de interacción en el juego, cuando el jugador debe conducirse por las calles y sitios de una ciudad en búsqueda de los Pokémones, los cuales aparecerán en la pantalla de un smartphone o dispositivo móvil, superpuestos a la imagen de un sitio real que se imprime en la pantalla.  En ese sentido, el jugador debe pasearse a lo largo de la ciudad buscando Pokémones para capturarlos. Estos irán apareciendo de manera aleatoria en diferentes sitios, y al hacerse efectiva la captura, el jugador puede tomar una fotografía del lugar en donde se produjo[1].

Pero así como tan grande ha sido el fervor con que el advenimiento del juego ha despertado simpatizantes y adherentes, también son muchas las cuestiones jurídicas que le han sido advertidas. Y esto no es únicamente consecuencia de lo inquietante que resulta para algunos el que un transeúnte esté concentrado en su dispositivo móvil, únicamente pendiente del paradero del próximo Pokémon para capturarlo, y de esa manera se desentienda de los peligros latentes de las calles. Una actitud así sin duda genera el riesgo de que se produzcan accidentes. Y ya hay casos que así lo constatan[2].

Empero, analistas legales han calado más hondo para poner de presente inconvenientes de tipo legal si acaso más sutiles. Entre los mencionados, se encuentran los relacionados con la propiedad privada, la vida personal e intimidad, las relaciones comerciales, y por supuesto, la propiedad intelectual. Aunque pareciera por esta lista de cuestiones que la operación del juego únicamente atañe a aspectos del derecho privado, lo cierto es que también puede afectar intereses públicos. Prueba de esto es que en los primeros días de agosto las autoridades japonesas le solicitaron a Niantic (codesarrolladora del juego en conjunto con Nintendo) que modificara la operación del juego de tal manera que los Pokemones no siguieran apareciendo en los predios del Monumento de la Paz de Hiroshima, pues la presencia constante de jugadores asiduos que se acercaban al área con el ánimo de divertirse y capturar una de esas creaturas, inquietaba de sobremanera a quienes querían conmemorar un hecho lamentable como lo fue la detonación de la bomba atómica sobre la ciudad[3]. Algo semejante ocurrió con el Museo del Holocausto de Washington D.C. en Estados Unidos, cuyas autoridades no hallaron gracia en que usuarios del juego se acercaran a un lugar destinado al recuerdo del padecimiento de las víctimas[4].

Volviendo ahora a los aspectos atinentes de derecho privado y a como se ven estos afectados por el juego, uno de los más relevantes es el relacionado con la propiedad privada. Dado que la propia naturaleza del programa propende por la generación aleatoria de creaturas y de otros ítems en diferentes lugares de una ciudad, bien cabe la posibilidad de que estos aparezcan en el jardín de una casa, dentro de un hospital o en algún otro sitio de propiedad privada. Bajo estas circunstancias, puede que un jugador poco minucioso ingrese en esas posesiones sin autorización con el ánimo de hacerse con uno de esos Pokémones[5].  Cabría entonces preguntarse si los desarrolladores del programa podrían introducir alguna modificación que evitara la aparición de los seres virtuales en predios reservados.

Otra de las cuestiones alude a los datos personales y a la intimidad de los propios usuarios. Como quiera que para la operación del juego, éste se vale de un mecanismo de geolocalización que permite detectar la ubicación real de un jugador, muchos se preguntan qué manejo se le estará dando a información tan personal de esa índole. Aunque Niantic se reserva el derecho de utilizar esos datos para compartirlos con terceras empresas, las cuales pueden a su vez hacerle llegar publicidad al usuario jugador en función de su localización, el temor se ha hecho sentir en razón a qué tanto control podrá ejercerse sobre la información que circula, y qué limites podrán establecerse para evitar que llegue a manos no deseadas o sea objeto de usos no muy convenientes[6]. Por eso, el senador demócrata por el estado de Minnesota, Al Franken, exhortó a Niantic para que aclarara sus políticas de privacidad en atención a las zonas grises que rondaban con relación al manejo de los datos e información personales[7].

Y sobre la propiedad intelectual, son varios los asuntos que hallan relación con el juego, no solo desde la operatividad del mismo desde el punto de vista del usuario, sino también desde su propia creación. En ese sentido, uno de los temas más relevantes ha sido el relacionado con sitios públicos icónicos o emblemáticos de una ciudad. Sucede que el juego durante su operación comprende lugares especiales dentro de su trama que se confunden con esos sitios reales de zonas urbanas. Para mostrar esa identificación, los desarrolladores utilizan imágenes de los sitios, haciéndolas parte integrada del programa. Esto ha hecho surgir el debate sobre si está permitido o no el uso de tales imágenes para los fines del juego.  En países como Estados Unidos existe la denominada libertad de panorama, en virtud de la cual se pueden tomar fotografías de edificios ubicados en lugares públicos sin necesidad de contar con una autorización especial para ello. Otro tanto acontece en Francia, cuya legislación contempla una excepción similar con la salvedad de que la captura de imágenes no debe obedecer a propósitos comerciales[8]. De toparse con una regulación como la francesa, los desarrolladores del juego podrían encontrar algunos inconvenientes, pues resulta evidente que en su caso el uso de las imágenes persigue fines de negocio.

Pero con independencia de los inconvenientes que pudiere llegar a suscitar la puesta en marcha del juego, otra perspectiva es la que le otorga el mérito a la propiedad intelectual por el desarrollo de esta exitosa aplicación. Esto se debe a la alta cantidad de elementos de propiedad intelectual que fueron unificados para la creación del juego, y para cuya preparación se necesitaron años y una estrategia cuidadosamente planeada. En ese sentido, son tres las compañías que contribuyeron a la realización del juego, y cada una se dedicó a trabajar sobre diferentes aspectos de propiedad intelectual. Así, The Pokemon Company hizo su aporte con los derechos de autor que ostenta sobre los personajes de la trama del juego y sobre las aplicaciones de software que sirven de base al mismo. Niantic, otra de las desarrolladoras, desde el año 2012 presentó solicitudes de patentes para métodos de comunicación y sistemas de operación que son parte integral del juego. Y Nintendo, se ocupó del aspecto marcario, al presentar en marzo del 2016 varias solicitudes para el registro de la marca “Pokémon Go”.

Como se ve, uno de los factores esenciales que sirvieron a la elaboración de esta aplicación de entretenimiento ha sido la confluencia entre varios emprendedores, con una especial dedicación a elementos de propiedad intelectual. Y las oportunidades que descubren derechos de ésta naturaleza no sólo se manifiestan con la elaboración de una aplicación virtual exitosa, sino también en la apertura de otros canales de mercadeo en donde la propiedad intelectual sigue cumpliendo un rol preponderante. Prueba de ello son las negociaciones que se han fomentado con miras al desarrollo de una nueva película de Pokémon, y para la fabricación de juguetes y otros productos alusivos a los personajes de la saga[9]. Para todos estos, será necesario el otorgamiento de licencias y de acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual.

Han sido mencionados en estas breves líneas, algunos aspectos jurídicos que saltan a la palestra con ocasión del lanzamiento del juego Pokémon Go. He omitido referirme a otros como son la posible responsabilidad de los desarrolladores por los perjuicios que padezcan jugadores y terceros durante la operación del juego, o la creciente relevancia del dinero virtual por razón de las varias oportunidades de intercambio que podrían llegar a ofrecerse a los usuarios[10]. Del análisis de estas cuestiones podrían derivarse importantes conclusiones. Lo cierto es que el evolucionar tecnológico sigue siendo germen para el pensamiento jurídico.

[1] WINGFIELD NICK and ISAAC MIKE. Pokémon Go Brings Augmented Reality to a Mass Audience. In The New York Times. Disponible en: http://www.nytimes.com/2016/07/12/technology/pokemon-go-brings-augmented-reality-to-a-mass-audience.html?_r=0

[2] THE GUARDIAN. Pokémon woe: player drives into police car while another is robbed. Disponible en: https://www.theguardian.com/technology/2016/jul/20/pokemon-go-accidents-robbery-police-car-crash

[3] BBC NEWS. Hiroshima: Keep Pokemon away from atom bomb memorial. Disponible en: http://www.bbc.com/news/world-asia-36891787

[4] PETERSON ANDREA. Holocaust Museum to visitors: Please stop catching Pokémon here. In The Washington Post. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/the-switch/wp/2016/07/12/holocaust-museum-to-visitors-please-stop-catching-pokemon-here/

[5] CHAZARD CAROLINE et MICHEL ALEXANDRE. Le phénomene Pokémon Go engendre des situations juridiques inédites. En The Huffington Post. Disponible en: http://www.huffingtonpost.fr/caroline-chazard/le-phenomene-pokemon-go-engendre-des-situations-juridiques-inedites_b_11427222.html

[6] LI TIFFANY. Pokémon Go and The Law: Privacy, Intellectual Property, and Other Legal Concerns. In Freedom to Tinker. Disponible en: https://freedom-to-tinker.com/blog/tiffanyli/pokemon-go-and-the-law-privacy-intellectual-property-and-other-legal-concerns/

[7] VOLZ DUSTIN. U.S Senator probes Pokemon GO maker over data privacy concerns. In REUTERS. Disponible en: http://www.reuters.com/article/us-nintendo-pokemon-privacy-congress-idUSKCN0ZS2ON

[8] CHAZARD et MICHEL, Op cit.

[9] WIDJAJA SUGI. Not Just Fun and Games, Pokémon Go Is an Intellectual Property Phenomenon. In Capital Ideas. Disponible en: https://www.thecapitalgroup.com/capitalideas/article/pokemon-go-intellectual-property.html

[10] Estas cuestiones son mencionadas en el siguiente artículo: LI TIFFANY. Pokémon Go and The Law: Privacy, Intellectual Property, and Other Legal Concerns. In Freedom to Tinker. Disponible en: https://freedom-to-tinker.com/blog/tiffanyli/pokemon-go-and-the-law-privacy-intellectual-property-and-other-legal-concerns/

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