¿Quién es el dueño de los emojis?

Emoji art supplied by Emoji One

Debido a la proliferación de la comunicación no verbal en las interacciones en Internet,  el uso de emojis o emoticones se ha vuelto tan común como el uso del alfabeto, muestra de ello es lo difícil que es encontrar programas de Internet o aplicaciones que no empleen estos símbolos, los cuales han sido creados para facilitar la comunicación interpersonal.

Sin embargo, estas representaciones gráficas tan amadas por todos son una manifestación artística lo que hace que nos preguntemos si ¿están protegidos por derechos de autor?

En la actualidad es inevitable emplear en las conversaciones este tipo de gráficos. Lo que nos obliga a peguntarnos ¿cuál es su origen? y ¿cuál es el marco legal aplicable al uso de los mismos? ¿Acaso el hecho de que sean comúnmente utilizados significa que son apropiables y que se puede hacer uso de los mismos independiente del uso permitido en los chats y comunicaciones privadas?

Para resolver estas preguntas primero debemos establecer ¿Qué es un emoji o emoticón?

En los 80´s cuando el Internet seguía siendo el World Wild West se creó un código universal estándar por parte del Consorcio Unicode[1] con el fijar un código identificable por varias plataformas digitales. Durante los años 90´s este mismo Consorcio decidió generar un estándar similar para que aquellas representaciones no verbales usadas en el Internet conservaran el mismo código.

En cuanto a la denominación que se le ha dado a estos ideogramas, encontramos que la palabra emoji viene de la expresión japonesa 絵文字:  [e] 絵 que  significa ‘imagen´文字 y de la palabra [moji] que significa ‘carácter’, es decir imágenes de caracteres.

El primer emoji fue creado a finales de los 90´s  por Shigetaka Kurita, cuando hacía parte de la compañía de tecnología DOCOMO, y se encontraba en el equipo encargado de la i-mode, la plataforma para Internet móvil del operador NNT[2]. En 1995 Kurita resolvió crear una serie de 176 caracteres inspirados en la cultura japonesa[3] tras haber recibido una respuesta positiva por parte de los usuarios debido a la implementación del símbolo del corazón en las opciones de mensajería móvil disponibles.

Ha sido tanta la trascendencia de los emojis creados por Kurita, que estos le han granjeado el status de artista; recientemente su obra fue adquirida por el Museo de Arte Moderno  MoMa y se encuentra actualmente en exhibición en la ciudad de Nueva York[4].

La mayor forma de difusión de estos pictogramas ha sido la mensajería instantánea lo que ha agrupado a todos los gigantes informáticos como Apple, Microsoft, Twitter, Android  y Gmail en el Consorcio Unicode[5], el cual se reúne de forma periódica para actualizar el catálogo existente de emojis, la última versión puesta a disposición del público fue en diciembre del año 2016, con un número aproximado de 1.200 emojis disponibles[6].

Vemos entonces que una de las consecuencias de la comunicación digital es la creencia de estar cerca, la existencia de una proximidad artificial que ha conducido al incremento de malinterpretaciones en la comunicación. Podemos afirmar que este último fenómeno ha sido capoteado en gran medida a través del uso de los emojis pues estos ideogramas permiten expresar de forma creativa y casi unívoca una sensación o una reacción sin hacer uso de ningún alfabeto.

En cuanto a la relación que hay entre la Propiedad Intelectual y estos ideogramas encontramos primero las restricciones derivadas de las normas del Consorcio Unicode mediante las cuales se prohíbe convertir marcas o logos en emojis disponibles en los chats de mensajería instantánea. Esta  medida obedece a que de otro modo se convertirían  estos símbolos en otra forma de mercadeo y comercialización y los chats en foros para publicidad.

En lo relativo a la titularidad de derechos sobre la representación gráfica, los emojis son tratados como fuentes o tipografías.  Todas las empresas que hacen parte de Consorcio Unicode tienen acceso al código y hacen parte del estándar,  sin embargo cada una le da una representación gráfica propia al ideograma y en ese sentido pueden proteger la tipografía pero no tienen derechos de autor sobre las letras, símbolos ni elementos que las conforman.

Así las cosas, en este punto podemos concluir que estas creaciones artísticas han fijado nuevos patrones de conexión y comunicación al estar presentes en las interacciones personales más constantes: aquellas que se realizan a través de mensajería instantánea.

Igualmente desde el punto de vista jurídico, también podemos concluir que los emojis sí están sometidos al régimen de protección que proporciona la propiedad intelectual al estar dentro de la categoría de los derechos de autor. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cómo utilizar los emojis sin infringir derechos?

Una de las opciones con las que cuentan los creativos es la producción de representaciones gráficas originales y propias de los emoticones, bien sea de forma autónoma o a través de terceros, siempre y cuando medie un contrato de obra para la elaborar los diseños o un contrato de cesión de derechos, lo anterior con el fin de establecer de forma clara la titularidad de los derechos de autor sobre las obras artísticas que son los emojis. De igual forma existe la opción de  recurrir a los diseños disponibles en colectivos que ofrecen licencias libres para el uso de emoticones, bajo la misma modalidad de las licencias de software libre no propietario[7].

 

[1] http://unicode.org/history/#history

[2] http://www.theverge.com/2013/3/4/3966140/how-emoji-conquered-the-world

[3] https://www.theguardian.com/technology/2016/oct/27/emoji-inventor-shigetaka-kurita-moma-new-york-text

[4] https://www.moma.org/calendar/exhibitions/3639?locale=en

[5]  Sampietro (2016), Emoticonos y emojis: Análisis de su historia, difusión y uso en la comunicación digital actual. Pp 48. Tesis doctoral.

[6] http://www.unicode.org/consortium/Unicode-Bylaws.pdf

[7] https://www.emojidex.com/emojidex/emojidex_emoji_license;  http://emojione.com/licensing/

 

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