¿Son las spin off en realidad la mejor solución para aumentar la innovación en el ámbito universitario?

El pasado 30 de marzo se llevó a cabo en la comisión VI del Senado la audiencia pública sobre el Proyecto de ley 165 de 2016, “por la cual se dictan normas de fomento a la Ciencia, Tecnología e innovación, mediante la creación de empresas de base tecnológica (spin off)”. Dicho proyecto se había hundido en la legislatura pasada y actualmente se encuentra listo para su debate en la plenaria gracias al impulso de su ponente, el Senador Mauricio Aguilar, y al apoyo de diferentes universidades. Entre ellas, está la Universidad Industrial de Santander UIS cuyo rector, Hernán Porras Díaz, ha abanderado decididamente su trámite en la presente legislatura.

 

A pesar que el proyecto ha recibido una muy buena acogida mediática, incluso llegando a afirmar que el mismo podría dotar a Colombia de una Silicon Valley (http://www.semana.com/educacion/articulo/spin-off-en-colombia-universidades-en-colombia-desarrollan-empresas-de-spin-off/519451), lo cierto es que el mismo, sin desconocer sus loables propósitos, debe ser examinado de forma objetiva, reconociendo sus fortalezas y sus debilidades.

 

En primer lugar, es necesario aclarar el término spin off. El proyecto de ley no da muchas luces al respecto al sostener:

 

“Se entiende por Spin-off las empresas de conocimiento derivadas de la actividad investigativa”

 

Como se puede observar, la definición de spin off contenida en el proyecto es da tal amplitud que permitiría plantearse interrogantes, tales como, si una persona natural trabaja en una investigación de mercado y decide crear una empresa de consultoría, ¿sería esto una spin off de acuerdo con el texto de la ley? ¿Tiene algo que ver que la investigación se realice en una institución de educación superior (en adelante, IES) como parece indicar el proyecto?

 

La vaguedad de la definición del proyecto contrasta con aquella que se encuentra sobre spin off en el sitio web Spin off Colombia, una iniciativa de diferentes entidades públicas y privadas, entre ellas Colciencias, Ruta N y Tecnova. En dicho sitio se sostiene:

 

“… en el caso de las spin-off universitarias, se identifica la creación de una nueva entidad, con personalidad propia, que es jurídica y técnicamente diferente de la universidad. Ellas pueden ser fundadas por miembros de la comunidad universitaria (estudiantes, investigadores, docentes o funcionarios, entre otros) o por personas externas a la universidad que se dedican a transformar los conocimientos desarrollados en la universidad en productos y servicios innovadores. En algunos casos, la universidad participa directamente de la empresa, en la calidad de socia con colaboración accionaria o con cuotas sociales. En otros, la universidad no tiene participación como accionista, sin embrago, puede acceder a la junta directiva. En la práctica, se observa que este tipo de spin-off, generalmente, se constituye en la forma de una sociedad comercial regida por el Derecho Privado, que concurre en el mercado en igualdad de condiciones con otras personas naturales o jurídicas que ofrezcan bienes y servicios en determinado sector económico.” [1]

 

La definición contenida en el proyecto de ley no se acerca ni remotamente a la trascrita anteriormente. Esto puede generar difíciles dilemas cuya solución no se encuentra en ninguno de los cinco artículos de la ley.

 

En efecto, una spin off universitaria como las que pretende regular el proyecto de ley, tiene como fin primordial poder competir en igualdad de condiciones que otras empresas en el mercado, pero contando con la ventaja competitiva que le otorga haber tenido el desarrollo de un proyecto de investigación universitario en sus orígenes. No obstante, son numerosas las dificultades que este tipo de empresas afronta, tal como se demuestra en diferentes estudios[2].

 

En este sentido, el proyecto de ley, si bien soluciona uno de los problemas más grandes de la creación de spin off de universidades públicas – la supuesta doble asignación salarial – no hace mención a otros temas que son de vital importancia para el nacimiento, operación y éxito comercial de una empresa de este tipo.

 

Pensemos, como primera medida, en su nacimiento. ¿Es obligatorio que una empresa que nace como producto de una investigación, llevada a cabo en el seno universitario, tenga participación accionaria de la IES? Si fuese así, ¿en qué proporción? En cuanto al capital, ¿qué rubro del presupuesto de la universidad será destinado a tal fin?

 

En segundo lugar, en cuanto a la operación de la misma, ¿quién puede actuar como representante legal? El profesor líder del grupo de investigación? Si esto llegase a ser así, ¿no estaría la IES perdiendo un gran investigador para que la empresa tenga un poco experimentado gerente? Al respecto cabe mencionar las contundentes palabras de SCHWARTZ al sostener[3]:

 

“Las start-ups están condenadas cuando los académicos buscan ser gerentes corporativos y permanecer en control durante demasiado tiempo; Los equipos de gestión carecen de experiencia inicial; La gerencia falla en proyectar con precisión las necesidades de la compañía para capital, empleados, desarrollo de productos y experiencia técnica; O la gerencia no identifica la oportunidad de mercado y, por lo tanto, la extraña.”

 

En cuanto al éxito comercial de una spin off ¿cuál sería la forma en que las utilidades de la misma llegarían de vuelta a la universidad, que no olvidemos son instituciones sin ánimo de lucro?

 

Pues bien, todas estas incógnitas y muchas más quedan sin resolver por el proyecto de ley. Pero, sobre todo, queda una pregunta mucho más importante en el ambiente que le da título a este escrito, ¿son las spin off en realidad una solución para incentivar la innovación en el ámbito universitario?

 

A nuestro juicio, si bien las spin off pueden ser un instrumento más para promover el emprendimiento, la innovación y la cooperación de la denominada “triada” entre universidad, Estado y Empresa, no es posible afirmar que sea el único o el más importante instrumento para “promover el emprendimiento innovador y de alto valor agregado en las (IES), que propenda por el aprovechamiento de los resultados de investigación y la transferencia de conocimientos a la sociedad como factor de desarrollo humano, científico, cultural y económico a nivel local, regional y nacional”, tal como se afirma en el artículo 1 del proyecto.

 

En realidad, la creación de una spin off no entraña mayores dificultades, lo que es verdaderamente complicado es que sobreviva en el mercado y mucho más que tenga éxito comercial. La razón de ello es simple, el hecho de ser el mejor en un campo tecnológico, no implica que se tengan las habilidades para administrar una empresa o conducir un negocio basado en dicha tecnología[4]. Para ilustrar la situación con un ejemplo, aunque yo sea el mejor químico farmacéutico del mundo, esto no implica que tenga la más remota idea de cómo gerencia una empresa farmacéutica.

 

Así las cosas, sería importante, reconociendo la importancia de tener un camino despejado para, solamente cuando sea necesario, constituir una spin off, optar por dinamizar otro tipo de esquemas mucho más sencillos y rentables para las IES como licenciamientos, en donde el empresario interesado, que cuenta con la experticia en el mercado, adquiere la autorización para explotar los resultados de la investigación a cambio de unas regalías asociadas a su explotación. Eso sí, en este esquema la presencia de bienes intangibles protegidos mediante derechos de propiedad intelectual es imprescindible.

 

El proyecto queda listo para debate en la plenaria del Senado, pero consideramos que se está a tiempo para, en el marco del mismo, presentar discusiones y análisis tendientes a examinar con cuidado los demás problemas que se pueden presentar en las spin off. Adicionalmente, es necesario realizar un profundo análisis al interior de las universidades públicas y privadas para establecer si cuentan con los recursos necesarios de personal, organización, y soporte jurídico y normativo que les haga posible una comercialización de sus resultados de investigación a través de figuras tales como el licenciamiento.

[1] http://www.spinoffcolombia.org/la-spin-off/tipos-de-spin-off-desde-la-literatura-especializada/

[2] SCHWARTZ, David. Survey suggests top 10 reasons university start-ups fail. Tech Transfer Central. 2010. http://techtransfercentral.com/2010/07/14/survey-suggests-top-10-reasons-university-start-ups-fail/ De acuerdo con una encuesta realizada por Terry Young, presidente emérito de AUTM para su blog “Beyond the first world”, las razones del fracaso de las spin-off son:

  1. Fracaso de la gestión (22 menciones)
  2. Falta de captación de capital suficiente (15 menciones)
  3. La innovación no satisface una necesidad comercial (12 menciones)
  4. Geografía (7 menciones)
  5. Factores culturales (6 menciones)
  6. Leyes gubernamentales, burocracia y programas (6 menciones)
  7. Problemas y disputas entre los miembros del equipo (6 menciones).
  8. Problemas con IP (6 menciones).
  9. Plan de negocios deficiente (5 menciones).
  10. Expectativas poco realistas (4 menciones).

[3] SCHWARTZ, David. Survey suggests top 10 reasons university start-ups fail. Cit supra. Start-ups are doomed when academics seek to be corporate managers and stay in control too long; management teams lack start-up experience; management fails to accurately project the company’s needs for capital, employees, product development, and technical expertise; or management fails to identify the market opportunity and, therefore, misses it.

[4] HAYTER, Chris. Predicting Spinoff Success. The New York Academy os Science. 2013. Disponible en http://www.nyas.org/Publications/Detail.aspx?cid=d534df1d-ae31-4bb9-bf27-e51c5c1c4720 Joint ventures and IP sourcing from other companies and universities provide valuable technical solutions while professional management addresses an important challenge recognized from other studies: academic researchers do not usually have the skills needed to effectively run and grow a company.