Competencia Económica y Consumo
9 de mayo de 2017

Cultura de innovación, ideas para su desarrollo

Por: Leonidas Torres Citraro

Sobre la base de un modelo de la cultura de innovación, cuyos diferentes componentes son absolutamente interdependientes, se analizan cada uno de ellos, destacando el papel preponderante de la calidad de los recursos humanos en el desarrollo de los países.

span style=”color: #003300;”>19 de enero de 2017

Abstract: Sobre la base de un modelo de la cultura de innovación, cuyos diferentes componentes son absolutamente interdependientes, se analizan cada uno de ellos, destacando el papel preponderante de la calidad de los recursos humanos en el desarrollo de los países. Se propone un conjunto de ideas cuyo eje central son los “Talleres de Innovación” (TDI), diseñados para atraer a los jóvenes talentos y vincularlos al aparato productivo del país. Los TDI deberían operar bajo un conjunto de normas y principios, inspirados en la experiencia de corporaciones que disfrutan de una reconocida cultura de innovación, que han logrado potenciar la inteligencia colectiva y generar el ambiente de creatividad, que debería caracterizar a los TDI. Así como el pueblo colombiano desarrolló una afición y una cultura por el futbol, la meta debería ser que sucediera lo mismo con la innovación.

 

Abstract: Based on a model of the culture of innovation, whose different components are absolutely interdependent, analyzed each, highlighting the important role of the quality of human resources in developing countries. It is proposed a set of ideas whose central axis are the “innovation workshops” (TDI), designed to attract young talent and to link the country’s productive apparatus. The TDI should operate under a set of rules and principles, inspired by the experience of corporations that enjoy a recognized culture of innovation, which have succeeded in enhancing the collective intelligence and create the atmosphere of creativity that should characterize the TDI. As the Colombian people developed a hobby and a culture for soccer, the goal should be to happen the same with innovation.

Keywords: culture, innovation, education, knowledge, creativity, skills, development.

 

Introducción

Al adentrarnos en el terreno de la innovación, propiedad intelectual y otros conceptos afines, es muy frecuente sentir que se está pisando un terreno resbaladizo donde la lógica no funciona tan juiciosamente, donde son más las preguntas que las respuestas y donde el consenso es un fruto muy escaso.

Todo esto en buena parte se debe a los diferentes gremios que estudian y hacen suya la innovación y la propiedad intelectual, en concreto me refiero a los profesionales del derecho, la contabilidad, la economía, los inversionistas, las autoridades del mercado de capitales, entre otros. Cada una aportando sus diferentes experiencias, puntos de vista, metodologías y vocabularios, generando confusión con tan diferentes ópticas y creando la imagen de un mundo complejo, extraño, con muchos voceros e interpretaciones.

Otra razón de peso para el desconcierto y la perplejidad del lector que por primera vez explora este territorio, es que dichos gremios están enfrentando un fenómeno nuevo donde la proporción del valor de los activos intangibles superó al de los activos tangibles[1], así como una mayor contribución al PIB en los países desarrollados, por lo que pasamos a considerar y evaluar, con mucha más frecuencia,  a bienes inmateriales, representados en derechos, privilegios o ventajas de competencia que son valiosos porque contribuyen a un aumento en ingresos o utilidades, muy diferentes en su naturaleza de los activos tangibles (edificios, maquinarias, terrenos) cuya valoración conformaba la columna vertebral de los principios del derecho, la contabilidad y la economía de los siglos XIX y XX.

En una primera aproximación al mundo de la innovación y buscando una visión más actualizada de la propiedad intelectual y los activos intangibles, nos apoyamos en Alvin y Heidi Toffler[2] quienes comentan la diferencia básica entre el petróleo y el conocimiento: Otra diferencia básica entre el petróleo y el conocimiento es que, cuanto más petróleo utilizamos, menos nos queda. Por el contrario, como hemos señalado, cuanto más conocimiento utilizamos, más del mismo creamos. Esta simple diferencia vuelve obsoleta a buena parte de la economía convencional. Ya no puede definirse la economía –como solía hacerse- como la ciencia de la asignación de recursos escasos. El conocimiento es, en esencia, inagotable.

Más adelante amplían dichos autores su comentario al señalar las peripecias de los economistas del presente, quienes deben ir más allá del pensamiento industrial para comprender el impacto transformador de la revolución tecnológica que estamos viviendo.

Otra interesante opinión viene del presidente Thomas Jefferson[3] quien, en una carta escrita en agosto de 1813, señalaba lo siguiente: “El que recibe una idea de mí, recibe conocimiento sin disminuir el mío, igual que quien enciende su vela con la mía, recibe luz sin dejarme en la oscuridad”.

Otra peculiaridad del universo de la innovación es que a diferencia del mundo de las cosas no está sujeto a la ley de rendimientos decrecientes, la cual señala que en los procesos productivos la adición de un nuevo factor de producción, manteniendo todos los demás constantes, hará que el rendimiento que añade ese nuevo factor sea menor que el que añadió el anterior. Por ejemplo, el uso de fertilizantes aumenta la producción de cultivos en las fincas, pero en algún momento, la adición de más fertilizantes mejora el rendimiento en menor medida por unidad de fertilizante, y cantidades excesivas de fertilizantes pueden incluso reducir el rendimiento.

Pero el universo de las ideas y de la innovación no es afectado por dicha ley. Cuantos más conocimientos se comparta, más conocimiento se puede generar.  El motor que está impulsando la prosperidad en el mundo moderno es la generación acelerada de conocimiento útil. Cuantas más innovaciones generes, más innovaciones son posibles. Lo maravilloso del conocimiento es que es realmente ilimitado. No hay ni siquiera una posibilidad teórica de agotar el suministro de ideas, descubrimientos e invenciones.

No hay la menor duda de que vivimos tiempos en los que la expansión del conocimiento crece exponencialmente, un ejemplo para fijar mejor esta realidad, podría ser este breve resumen de la historia de la aviación:

  • Los hermanos Wright realizan su primer vuelo el 17 de diciembre de 1903, en Kitty Hawk (Carolina del Norte), a bordo del Flyer.
  • Charles Lindbergh logra el primer vuelo trasatlántico sin escalas, en su monoplano de un solo motor, bautizado como “Spirit of Saint Louis”, despegó de Long Island, Nueva York el 20 de mayo de 1927 y tras un vuelo de 33 horas y 32 minutos, aterrizó en el aeropuerto de Le Bourget, cercano a París.
  • El primer vuelo comercial de Madrid a Buenos Aires fue en septiembre 1946, la experiencia era en un avión de cuatro hélices atravesando a baja altura las tormentas del Atlántico, a 450 kilómetros por hora, con 36 horas de vuelo y tres escalas, la primera en el Sáhara español, luego de 13 horas llegaba a Natal en Brasil y finalmente otra escala más en Rio de Janeiro. Es cierto que el viaje era duro y largo, pero en barco eran casi dos meses. (El País 21-09-2016 (Madrid) – “La aventura de volar a Buenos Aires en 1946”)
  • Apolo 11 fue una misión espacial tripulada de Estados Unidos cuyo objetivo fue lograr que un ser humano caminara en la superficie de la Luna. La misión se envió al espacio el 16 de julio de 1969, llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminaron sobre la superficie lunar. El 24 de julio, los tres astronautas lograron un perfecto amerizaje en aguas del Océano Pacífico, poniendo fin a la misión.
  • La “Mars Science Laboratory”, conocida como Curiosity, es una misión espacial que incluye un robot móvil de exploración marciana dirigida por la NASA, lanzada el 26 de noviembre de 2011 aterrizó en Marte el 6 de agosto de 2012, se mantiene operativa. Esta misión fue precedida por otras como las Mariner y Viking de los EE.UU., así como las Marsnik de la URSS. En 1997 llegó a Marte la Mars Pathfinder con el robot autopropulsado Sojourner de la NASA.
  • Rosetta, sonda espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA) fue lanzada el 2 de marzo de 2004. La misión de la sonda era orbitar alrededor del cometa 67P en 2015, esto después de más de diez años de persecución, logrando un hito que nunca antes había conseguido un artefacto hecho por el hombre. Además, la sonda liberó un módulo, llamado Philae, que se posó sobre la superficie del cometa para su estudio. Luego de enviar numerosas fotos del cometa, cesó operaciones en septiembre de 2016.

Es decir, solo transcurrieron 66 años entre el primer vuelo de los hermanos Wright hasta el primer vuelo tripulado a la Luna y 47 años entre la misión del Apolo 11 a la increíble hazaña de Rosetta de posar un artefacto hecho por el hombre en un cometa que va a más de 100.000 kilómetros por hora.

Cada uno de los niveles del anterior orden literal significa un gran avance y un salto en la masa de conocimientos que ha ido acumulando el género humano, pero que definitivamente se ha acelerado en el último medio siglo, producto de un intensivo proceso de investigación y desarrollo (I&D) en laboratorios estatales y privados, con una creciente participación de las grandes corporaciones, la cual queda demostrada por el monto de sus inversiones en este rubro y por la cadena de innovaciones que cada día introducen a los mercados.

Así como he presentado una breve historia de la aviación, lo mismo podría hacerse con otras muchas disciplinas, sectores, productos y procesos, como la biología, la química, la ciencia de los materiales y los sectores automotriz y de la computación por citar los más conocidos, en los que se llevó a cabo una revolución de sus fundamentos del mismo calibre o aún mayor que en la aviación.

Por supuesto que este gigantesco crecimiento de la masa de conocimientos ha conmocionado positivamente a todos los estratos de la sociedad, mejorando todos los parámetros que afectan la calidad de vida del género humano, la generación de riqueza y el desarrollo de países y regiones. El impacto de dicho crecimiento ha sido estudiado por muy diversas disciplinas, pero es la economía la que más profundamente ha analizado el efecto de la ciencia, tecnología y conocimiento en el desarrollo de los países, sobre todo debido al esfuerzo de notables investigadores como Joseph  Schumpeter, Robert Solow y Paul Romer, quienes con sus respectivos aportes de conceptos fundamentales como la destrucción creativa, el residuo de Solow y la obra de Romer “El cambio tecnológico endógeno”(1989) donde señala que “las instrucciones para trabajar con las materias primas son inherentemente distintas de otros bienes económicos. Una vez que se incurre en el costo de crear un nuevo conjunto de instrucciones, éstas pueden usarse una y otra vez sin ningún costo adicional.”

Igualmente son investigadores de la economía los que analizan y destacan el papel fundamental que juega el binomio educación e innovación en el desarrollo de países y regiones, que son estas las fuerzas que motorizan el círculo virtuoso[4], receta mágica que muchos países persiguen pero que pocos logran aplicar con éxito.

En 1952, los sociólogos estadounidenses Kroeber y Kluckhohn publicaron “Culture: a critical review of concepts and definitions” donde reseñan alrededor de 150 definiciones de cultura. Asumiendo significados diferentes dependiendo del campo de aplicación.

A los fines de este ensayo diremos que cultura es “el conjunto de valores, prácticas y expresiones que caracterizan en el tiempo a una sociedad determinada. Dicho conjunto incluye a las costumbres, creencias, prácticas comunes, reglas, normas, códigos, vestimenta, alimentos, religión y maneras de ser y comunicarse que predominan en el común de la gente que la integra. También engloba al conjunto de conocimientos referidos a un ámbito concreto. Se puede hablar de cultura desde la perspectiva de un colectivo (gremio, país, región) que comparte valores, así como prácticas que lo diferencian de otras comunidades.”

Bajo el concepto de cultura se incluyen todas las expresiones artísticas, tradiciones, hábitos y prácticas sociales representativas de una comunidad determinada, que la diferencian de otras y le otorgan identidad al grupo social al cual pertenece.

Al hablar de cultura de innovación estamos señalando a una comunidad que incluye a la innovación entre ese conjunto de valores y prácticas, que le da la debida importancia y que con seguridad habrá desarrollado políticas y mecanismos para incrementar, estimular, difundir, financiar, premiar y reconocer la innovación.

 

Modelo de cultura de innovación.

Como el propósito principal del presente ensayo es introducir un conjunto de ideas que impulsen el desarrollo de una cultura de innovación, he considerado necesario elaborar un modelo que visualice la relación que existe entre las principales variables y fuerzas que conforman el proceso y el ambiente, donde se generan las condiciones y las ideas, que luego propiciaran la innovación y las formidables consecuencias que de ella se derivan.

 

La educación genera el conocimiento, este es uno de los ingredientes básicos para alcanzar la innovación, la cual se materializa mayoritariamente, bajo la forma de activos intangibles. Sus ingredientes básicos son: creatividad, tenacidad, infraestructura y azar. El resultado final es un aumento de la productividad.

 

En una primera aproximación al modelo de cultura de innovación, podemos señalar que la educación, capacitación e I&D son los grandes generadores de conocimientos. La adquisición de conocimientos es un proceso que dura toda la vida. En una primera fase mediante la educación formal, se obtiene la formación básica que luego será enriquecida con la experiencia y el intercambio con otras personas (know how). En una fase más avanzada esa masa de conocimientos permitirá generar un gran volumen de ideas (buenas y malas) que son las que alimentan la innovación (incremental y disruptiva) que puede ser de productos, procesos, servicios o modelos de negocios.

La innovación exige la activa presencia de factores como la creatividad, la tenacidad, la existencia de una infraestructura de servicios y de recursos humanos, y por último el azar, siempre presente en todos los eventos de la vida. Son dichos factores que bajo un ambiente de inteligencia colectiva[5] y de fertilización cruzada, los que lograrán la transformación de las mejores ideas en innovaciones

Toda esta gama de innovaciones tiene como denominador común su naturaleza de activos intangibles, los cuales representan cada día un mayor porcentaje del valor de las empresas y organizaciones.

El conocimiento y su más usual expresión los activos intangibles, tienen las características de no rivalidad y no necesariamente excluyentes. No rivalidad significa que una empresa que está utilizando un determinado conocimiento, esto no disminuye en nada la capacidad de otras empresas de utilizar el mismo conocimiento. La característica “no excluyente” significa que es difícil para una firma evitar que otros lo usen una vez conocida su existencia.  Como estas dos características son comunes con los activos intangibles asumiremos esta coincidencia como un paso firme para establecer la estrecha afinidad entre conocimiento y activos intangibles.

El proceso termina con la incorporación de los activos intangibles (bajo la forma de productos, procesos, servicios y modelos de negocios) en el aparato productivo, aumentando su productividad, haciendo más competitiva la empresa o el país.

El modelo de la cultura de innovación requiere que hasta el mínimo rincón del proceso que hemos descrito esté impregnado del fluido de la curiosidad, de la disposición a resolver problemas, de mejorar la calidad de los productos, procesos y servicios, de irreverencia ante el statu quo, de una propensión al riesgo y de un grado de independencia que favorezca el “hágalo usted mismo” (do it yourself – DIY)

Como la educación es el primer componente del modelo de la cultura de innovación, nunca estará de más en insistir sobre su vital importancia para fomentar la innovación y alcanzar un mayor grado de desarrollo.

Así como toda persona de peso y estatura promedio necesita ingerir alrededor de 2.500 calorías por día para mantenerse activa, del mismo modo el cerebro de toda persona productiva necesita recibir una ración de conocimientos diaria para mantenerse al día con el gran volumen de información, que es generada de manera permanente por personas y empresas en su área de conocimiento.

Para lograr esta meta debe llevarse a cabo una revolución educativa, en la que una de sus primeras acciones debería ser erradicar todo tipo de campañas u operativos en los que se busca alfabetizar o aumentar la matrícula de alumnos. La experiencia en América Latina con este tipo de iniciativas ha sido que formamos personas que se confiesan letradas pero que escasamente saber escribir su nombre, son las analfabetas funcionales. También los bachilleres que leen, pero no comprenden, que suman y restan con gran dificultad y no logran realizar una medición sencilla. Debemos darle un vuelco a esta situación: que los niños asistan a la escuela para aprender, alentando su curiosidad.[6]

Por otro lado, sufrimos la enfermedad de la “universititis”[7], el 70% de la cohorte recibe educación universitaria y el 30% educación técnica. En los países de la OECD esta proporción es inversa[8], es esta la razón de los reiterados comentarios de la industria, acerca de una escasez de personal calificado y la falta de experiencia en funciones de nivel medio.

 

Voy a referir una historia para expresar lo mejor posible la importancia de la educación técnica y las pasantías, componente vital de la cultura de la innovación. Todos conocemos a James Watt como el inventor de la máquina de vapor, por las décadas de 1760 y 1770, es el ícono de la Revolución Industrial. Una vez perfeccionada dicha máquina él tenía que producirla en cantidades que hicieran rentable el negocio, pero no encontraba como perforar el cilindro en el bloque del motor, sin que se presentaran fugas al entrar en funcionamiento. Por su lado John Wilkinson –un empresario de la fundición y metalurgia, que tenía su taller en las afueras de Birmingham- había inventado una máquina perforadora, un taladro, que fue la primera máquina herramienta, la cual utilizaba en la fabricación de armas y cañones, que era su actividad en ese momento. Cuando Watt supo de Wilkinson, salió en seguida para su taller para conocer la ingeniosa máquina, quedando Wilkinson a partir de ese día, como el subcontratista de Boulton & Watt (así se llamaba la fábrica de motores de Watt) para taladrar los cilindros en el bloque de cada máquina de vapor. De esta manera Watt resolvió un gran problema de fabricación, que él había intentado por su cuenta y no lo había logrado. Pero Wilkinson no era un personaje único en la Gran Bretaña de esos días y en especial en Birmingham, donde se podía contar con técnicos de diferentes ramas, ellos conformaron el tejido laboral sobre el que se apoyó la Revolución Industrial[9]. En la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII había un ambiente de experimentación, de resolver problemas, de reducir los costos de producción y de ganar dinero. Fue el dinero lo que motivó a Matthew Boulton, un acaudalado industrial propietario de la empresa Soho Manufactory, quien comprendió las múltiples aplicaciones del nuevo invento y animó a Watt para que lo perfeccionara e iniciara la producción con su apoyo financiero, de donde nace la empresa Boulton & Watt.

La precocidad industrial de la Gran Bretaña se debe en alto grado a la competencia de los ingenieros, mecánicos y supervisores que siempre fueron el apoyo de los inventores. La historia económica moderna desde hace mucho tiempo se distanció del concepto en que la Revolución Industrial se fundamentó sobre el genio de unos pocos grandes inventores. Cada día se le asigna más valor al gran número de técnicos altamente calificados con los que contaba el Reino Unido, quienes además de su propia inventiva, adaptaban muchas novedades de Europa las cuales encontraban sus primeras aplicaciones en el Reino Unido, probablemente debido a otros factores, además del mencionado capital humano, como son un mercado más libre y el entorno institucional más favorable a la innovación.

Señala la historiadora Margaret Jacob[10] que la ciencia británica venía impregnada en una ideología que alentaba la prosperidad material. Se llevaron a cabo una variedad de proyectos (la construcción de canales, el uso de la energía del vapor) que ilustraron cómo el conocimiento científico puede afectar los resultados y la productividad.

Los cafés de Londres, así como los clubes de Edimburgo (Select Society, Poker Club, Oyster Club) vibraban con la presencia de inventores, académicos y aficionados, se discutían los más variados temas, se estimulaba el debate, por ello Jacob señala con mucho acierto, que en esa época y en esos cafés era posible obtener más información sobre mecánica aplicada que en los más prestigiosos colegios de Francia.

Respetando los doscientos años que separan a la industriosa Gran Bretaña del siglo XVIII de la muy vivaz California (en especial el Silicon Valley) de las décadas de 1950 y 1960, el buen observador puede detectar semejanzas como son la presencia de un tejido empresarial, emprendedores dispuestos a asumir riesgos al aplicar nuevas tecnologías (máquina de vapor en Gran Bretaña y el transistor en California); una masa de calificados obreros, técnicos, ingenieros e innovadores con los conocimientos y habilidades necesarias para resolver los problemas que surgen al poner a prueba nuevas tecnologías; inversionistas dispuestos a arriesgar capital con las novedosas tecnologías; gobiernos que no solo están dispuestos a financiar la investigación básica y la infraestructura, también definir políticas que den seguridad jurídica y facilidades a los emprendedores.

La conclusión de las historias de Gran Bretaña y Silicon Valley es que debemos hacer énfasis en curarnos de la “universititis” y potenciar la formación de técnicos de todas las especialidades. De esta manera el país estaría ofreciendo recursos humanos capacitados que son cada día más valorados por los inversionistas extranjeros y nacionales. Esto sin contar la abierta posibilidad de que establezcan sus propias empresas, más si son incentivados a innovar mediante facilidades de financiamiento y asesoría de agencias del Estado. Una manifestación de dicha enfermedad la vemos en las estadísticas que presentan las Agencias y Ministerios del país sobre el número de doctorados –que son muy necesarios y muy bienvenidos- pero mencionan en un segundo plano la escasez de técnicos por los que clama el empresariado, tanto del sector manufacturero como de servicios. En esta etapa del desarrollo de Colombia son más necesarios los técnicos e ingenieros que puedan resolver problemas de producción o mejorar los múltiples canales de servicios que  entrecruzan la economía del país; aumentar la productividad con  innovaciones incrementales; reducir costos; mejorar la calidad; introducir innovaciones organizacionales y de mercadeo; incrementar el nivel de satisfacción de los clientes; reducir el tiempo de entrega y otras variables del día a día del tejido empresarial nacional, que un doctorado con metas a largo plazo cuyos eventuales resultados, están impregnados de una alta incertidumbre.

En la actual etapa de nuestro desarrollo debemos profundizar en lo que sabemos hacer, que siempre será perfeccionable. Luego en la medida que dispongamos recursos humanos capaces, podremos ir avanzando en productos, procesos y servicios en los que el valor agregado sea mayor.

Los responsables de diseñar las políticas de ciencia, tecnología e innovación podrían perder una valiosa oportunidad para aumentar el empleo, los salarios y los niveles generales de vida, si se centran en la investigación básica en detrimento de tareas más modestas de modernización de la tecnología, tales como diseño, ingeniería,  capacidad de adquirir tecnología desarrollada fuera de la país y también la capacidad de gestión técnica, de adaptación y de organización para utilizar la tecnología más avanzada en las industrias básicas que operan por debajo de la frontera tecnológica.[11]

La innovación no basada en I&D, la innovación generada al enriquecer los productos y procesos que manejamos, se percibe cada vez más como un importante contribuyente al desarrollo económico. El sector de servicios, en otros países, ha aumentado su eficiencia mediante la reorganización de los procesos de negocios con una intensa aplicación de las TIC. Para capturar el mayor valor económico de la innovación es necesario comenzar por las tareas más sencillas, por mejorar la productividad de lo que estamos haciendo y hacerlo muy bien. Para alcanzar esa meta debemos contar con recursos humanos de calidad a un nivel técnico.

Cuando hablamos de preparar a los jóvenes para el siglo XXI, quisiera detallar el perfil que deberían tener o perseguir, para enfrentar la realidad de la sociedad del conocimiento. Considero que además de las habilidades de alfabetización y aritmética, conocimientos científicos elementales, los aspectos básicos de las TIC, fundamentos financieros y nociones básicas de cultura general y educación cívica que reciben los estudiantes en el proceso de su educación primaria y secundaria, deben incluirse otros aspectos vitales a la hora de diseñar los nuevos planes de estudio.

Entre dichos aspectos deben desarrollarse en los jóvenes el pensamiento crítico definido como la capacidad de identificar, analizar y evaluar situaciones, observar patrones de ocurrencia, procesar ideas e información con el fin de formular respuestas a los problemas. También estimular la creatividad, es decir su capacidad de imaginar y concebir nuevas formas innovadoras de abordar los problemas, expresar las soluciones imposibles, elaborar síntesis de conceptos o capítulos enteros y la reutilización del conocimiento, es decir no todo tiene que ser nuevo u original, muchas veces la creatividad consiste en reunir conceptos o herramientas ya conocidas. Por supuesto deben ayudarles en lo que respecta a la comunicación y colaboración, lo que implica trabajar en coordinación con otros para transmitir información o enfrentar los problemas como grupo. Ante los cambios tan fuertes que caracterizan al presente, es necesario desarrollar la persistencia y adaptabilidad para garantizar una mayor capacidad de recuperación y éxito frente a los obstáculos. Estimular la curiosidad e iniciativa sirve como punto de partida para el descubrimiento de nuevos conceptos e ideas.

Ya debería haberse incorporado en los currículos de educación primaria y secundaria la enseñanza de nociones básicas de economía, emprendimiento, programación, estadística, diseño y creatividad.

Finalmente sería un importante componente de su plan de estudios, la toma de conciencia social y cultural, sobre todo en lo que refiere al cuidado de los delicados ecosistemas que permiten la vida en el planeta.

 

La productividad, siempre la productividad.

 

El modelo de la cultura de innovación tiene como componente final a la productividad, ella es el resultado final de la innovación y motor principal del desarrollo. Todos los investigadores y estudiosos de estos temas no dejan de resaltar la importancia de esta variable, que junto con la educación y la innovación son la columna vertebral del progreso de los países.

En el prefacio de su informe “The future of productivity” (OECD 2015) esta organización ratifica su posición de estar a lo largo de los años, en la frontera de la investigación de la productividad:

“La productividad es el motor fundamental de crecimiento de la economía global. Por lo tanto, el aumento de la productividad es un reto fundamental para los países en el futuro. Este nuevo informe de la OCDE sobre el futuro de la productividad demuestra que no nos estamos quedando sin ideas. De hecho, el crecimiento de las empresas más productivas a escala mundial se ha mantenido robusto en el siglo XXI. Sin embargo, la brecha entre los líderes mundiales y el resto se ha incrementado con el tiempo, y especialmente en el sector servicios. Esto implica que la difusión del conocimiento no debe de darse por sentada. El crecimiento futuro dependerá en gran medida de nuestra capacidad para reactivar la máquina de difusión, tanto dentro como entre los países. Al mismo tiempo, hay mucho margen para aumentar la productividad y reducir la desigualdad, simplemente asignando más eficazmente el talento humano a los puestos de trabajo.

La lista de los obstáculos estructurales a la difusión es larga. Sin embargo, este informe muestra que cuatro factores son claves para la difusión más eficaz.

En primer lugar, las conexiones globales deben ampliarse, a través del comercio, la inversión extranjera directa, la participación en las cadenas globales de valor y la movilidad internacional de mano de obra calificada.

En segundo lugar, las empresas – especialmente las nuevas – deben ser capaces de experimentar con las nuevas tecnologías y modelos de negocio.

En tercer lugar, las economías deben aprovechar al máximo sus escasos recursos al permitir que la mano de obra, capital y habilidades se dirijan hacia las empresas más productivas.

En cuarto lugar, necesitamos la inversión en innovación, incluida la I&D, las habilidades y el know how de la organización para permitir que nuestras economías absorban, adapten y aprovechen las ventajas de las nuevas tecnologías. La inversión en educación y capacitación es particularmente importante para asegurar que los trabajadores tengan la capacidad de aprender nuevas habilidades, para escalar en la digitalización y adaptarse a las cambiantes tecnologías y condiciones de trabajo. Las habilidades y la productividad son las verdaderas fuentes de un crecimiento fuerte, sostenible e inclusivo.”

 

Más adelante en las páginas 34 y 35 (“The future of productivity” – OECD 2015) incluyen el siguiente gráfico que nos muestra

 

 

 

 

 

 

la productividad laboral tanto del sector de manufactura como de servicios y en cada uno de ellos clasifica a las empresas en tres tipos:

  • las llamadas empresas punteras, es decir las que trabajan en las fronteras del conocimiento (frontier firms), que utilizan con intensidad las TIC y otras tecnologías de vanguardia.
  • el resto de las empresas (all firms)
  • las empresas no punteras (non frontier firms), que operan lejos de las fronteras del conocimiento con tecnologías maduras y baja intensidad de las TIC.

 

El aspecto que llama la atención del gráfico anterior es la notable diferencia de productividad entre las empresas punteras y las no punteras que resumimos en este cuadro:

 

 

Manufactura Servicios
Empresas punteras 3,50% 5,0%
Empresas no punteras 0,50% -0,10%
Diferencias 3,00% 5,10%

 

Cabe destacar que dichas cifras son producto de estudios y encuestas de la OECD que identifican las 100 empresas punteras más productivas a nivel mundial en cada industria, dichos grupos están conformados por empresas de diferentes países, lo que refleja la variación de patrones de ventaja comparativa y recursos naturales. Por otra parte, son empresas globales en el sentido que operan en diferentes países (empresas multinacionales) y están interconectadas con proveedores y clientes de diferentes países a lo largo de las cadenas globales de valor.

En el informe “The future of productivity” una de las conclusiones es que nuevos estudios de la OCDE muestran que la principal causa de la ralentización de la productividad no es por una desaceleración en la innovación de las empresas más avanzadas a nivel mundial, sino una disminución de la velocidad a la que las innovaciones se difunden por todo el sistema económico, es decir fallas en la difusión. El aumento de la productividad de las empresas más eficientes a nivel mundial siguió siendo sólido en el siglo XXI, pese a la ralentización de la productividad, pero la brecha entre esas empresas de elevada productividad y las demás se ha ido ampliando con el tiempo.

En cuanto a América Latina concierne, dicho informe debe profundizar la preocupación en relación a la baja productividad de la región. Adaptando los resultados del informe a nuestras circunstancias, se pueden señalar varias observaciones:

  • El informe se basa en los 34 países miembros de la OECD más 6 países invitados permanentes, siendo la gran mayoría países desarrollados. Sin embargo, a pesar de su mayor grado de desarrollo han detectado esa gran diferencia en la productividad, debido en buena parte a una disminución de la velocidad a la que las innovaciones se difunden por todo el sistema económico.
  • Como es bien sabido, en América Latina los canales para la difusión de las tecnologías tienen incontables obstrucciones, los vínculos entre las empresas del sector privado, los centros de I&D y el gobierno son frágiles y poco frecuentes.

 

Nos preocupa a los habitantes de los países de América Latina que, a pesar de un esfuerzo de décadas y cuantiosas inversiones en educación, seguimos sin atisbar la vanguardia de países y empresas que trabajan en las fronteras del conocimiento. Nos ocurre algo parecido al piloto que decide acelerar su vehículo a 100 km/hora para alcanzar a los punteros, pero estos ya han aumentado a 200 km/hora y se alejan aún más del decidido piloto.

 

Las habilidades, destrezas y conocimientos del siglo XXI.

Las habilidades, destrezas y conocimientos tienen un impacto importante en las oportunidades de vida de cada individuo. Las habilidades transforman vidas, generan prosperidad y promueven la inclusión social. Sin los conocimientos adecuados, las personas se mantienen al margen de la sociedad, el progreso tecnológico no se traduce en el crecimiento económico y las empresas y los países no pueden competir en un mundo globalmente conectado y cada vez más complejo. Para obtener los mejores rendimientos de la inversión para formar personas con habilidades y aptitudes se requiere de buena información sobre los perfiles ocupacionales que se necesitan y los disponibles en el mercado laboral. También se requiere de políticas que aseguren que las habilidades se van a utilizar efectivamente para generar mejores empleos que conducirían tanto a una vida mejor como a un mayor desarrollo del país.

La novedad con la actual revolución tecnológica, donde las TIC y la Internet son la columna vertebral, con una creciente participación de la biotecnología y la nanotecnología, es que también ha venido substituyendo el trabajo intelectual debido a la acción conjunta de los sistemas de informática con procesadores que presentan una creciente capacidad y por otro lado programas y algoritmos cada vez más completos y sofisticados, que en muchas áreas o tareas superan con creces a los humanos. Los procesos automatizados y la robotización han desplazado a millones de trabajadores en las fábricas de todo el mundo en los últimos 30 años, mejorando al mismo tiempo los niveles de calidad y la confiabilidad en los tiempos de entrega.

La relación educación – innovación queda resaltada al observar que tanto los procesos automatizados y la robotización como el software, programas y algoritmos que hemos mencionado son generados por la innovación, la cual es producto de personas con un conjunto de habilidades, destrezas y conocimientos que son las más demandadas. Lamentablemente dichas innovaciones, con una frecuencia creciente, pasan a desempeñar tareas que antes eran ejecutadas por personas calificadas, formadas en instituciones educativas de prestigio, pero que siguen planes de estudio para la caduca realidad del siglo pasado. La cruda realidad de las personas desplazadas es que pocas tienen la oportunidad de reciclar su educación, es decir de actualizar sus conocimientos. La mayoría asume trabajos rutinarios con menores salarios o se quedan sin trabajo.

La globalización se profundizará, habrá una mayor competencia global para productos, procesos y servicios. El significado de este proceso para la población joven de América Latina, es que adicional a su deficiente preparación (que solo incluye habilidades de alfabetización y aritmética, así como conocimientos científicos elementales, los aspectos básicos de las TIC, fundamentos financieros y nociones básicas de cultura general y educación cívica), su perfil no contempla atributos como la capacidad de identificar, analizar y evaluar situaciones, ideas e información con el fin de formular respuestas a los problemas, estos jóvenes se verán en la imperiosa necesidad de reciclar y actualizar sus conocimientos o quedar fuera del mercado. Los empresarios están exigiendo creatividad para imaginar y concebir nuevas formas innovadoras de abordar los problemas, responder a las preguntas o expresar significado a través de la aplicación, síntesis o reutilización del conocimiento, también buena comunicación y espíritu de colaboración para trabajar en coordinación con otros y poder transmitir información o enfrentar los problemas.

 

Para calibrar la magnitud del esfuerzo que debe hacer Colombia, en la formación de recursos humanos, para irse preparando para competir y sobrevivir en la sociedad del conocimiento, es necesaria y oportuna el análisis de “Mentes y Comportamientos en el Trabajo, Fomentando las habilidades socioemocionales para el mercado laboral de América Latina” (W. Cunningham, P. Acosta, y N. Muller – Banco Mundial 2016) donde se expresa que: “En Bolivia y Colombia, la capacidad de los adultos de comprender y reflexionar sobre textos escritos continúa siendo más baja que la de sus pares en países con niveles similares de desarrollo económico: Un tercio (33%) de los adultos colombianos muestran solo niveles básicos de competencia (es decir, pueden realizar tareas de lectura solo a partir de fragmentos cortos con poca o ninguna información relevante), comparado con solo el 15% de los adultos en Ucrania (donde el PIB per cápita es un 30 % más bajo que el de Colombia) y con países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).”

 

Para situarnos a la altura del reto de formar los recursos humanos que el país necesita para enfrentar los retos de la sociedad del conocimiento, deberíamos considerar opciones como las que presenta Ken Robinson en su libro “Out of Our Minds: Learning to Be Creative”, en especial el Capítulo 9, donde señala que: todos tenemos un potencial creativo, que siendo la innovación hija de la imaginación, se debe fortalecer la imaginación dado que es una parte esencial del crecimiento de una cultura de innovación. Un buen trato del trabajo creativo, especialmente en las etapas iniciales del proyecto, es jugar abiertamente con las ideas, improvisando, garabateando y explorando nuevas posibilidades.

Una organización creativa es ante todo un lugar que da a la gente la libertad para asumir riesgos; segundo, es un lugar que permite a las personas descubrir y desarrollar su propia inteligencia natural; tercero, es un lugar donde no hay preguntas “estúpidas” y tampoco respuestas “correctas”; y cuarto, es un lugar que valora la irreverencia, la animación, la dinámica, lo sorprendente y lo alegre.

Las culturas creativas son curiosas o inquisitivas. Innovación significa ensayo y error, estar equivocado en ocasiones y en otras retroceder y comenzar una vez más, después de preguntarnos en qué fallamos. Ser dogmático es la vía más rápida hacia el desastre en estos tiempos tan cambiantes. Hay que aprender a oír para hacer las preguntas indicadas, abrir la mente para responder con la verdad, para detectar las fortalezas y debilidades y tomar decisiones como: si no somos tan buenos en tal tarea la deberíamos encargar a otros.”

En su charla en TED en febrero de 2006 «Cómo la escuela mata la creatividad» (casi 43 millones de vistas para el 18/01/2017), Ken Robinson presenta su idea fundamental que todos nacemos con talentos naturales, pero que, después de pasar por la escuela, muchos hemos perdido esas cualidades. Comenta que muchas personas brillantes no creen en sus capacidades porque aquello en lo que destacaban en la escuela no se valoraba o incluso se estigmatizaba. Las consecuencias son catastróficas para los individuos y para la salud de nuestras comunidades.

 

Un aspecto de suma importancia que debe ser llevado a un primer plano, para que la sociedad se ahorre inmensas cantidades de tiempo, dinero y frustraciones por parte de estudiantes, docentes, autoridades y empresarios, es el desajuste entre la percepción del sector de la educación sobre la demanda de competencias y la del sector productivo, es decir mientras que el sector de la educación cree que prepara bien a los estudiantes para el mercado de trabajo, centrándose en el desarrollo básico de las habilidades cognitivas y técnicas. Una revisión de 24 estudios[12] que miden las preferencias de las habilidades por parte de los empleadores y 15 estudios que miden las principales deficiencias de habilidad, encuentran que los empresarios tienen una visión diferente de las habilidades más importantes para el éxito en el mercado de trabajo y donde están las principales lagunas de habilidades.

 

En las últimas décadas los investigadores dividen las habilidades en cognitivas (conocimiento, comprensión y el pensamiento crítico) y habilidades “no cognitivas”,  definidas como rasgos de personalidad y conducta socioemocional. Esta distinción es cada vez más relevante en el contexto de los mercados de trabajo modernos, en los puestos de trabajo que cada vez más involucran tareas analíticas no rutinarias, que requieren la resolución de problemas, la inteligencia emocional, la lógica y el trabajo en equipo, en lugar de tareas manuales rutinarias tradicionales. Al mismo tiempo, la evidencia emergente sugiere que las escuelas no están enseñando las habilidades que necesitan los mercados de trabajo.

 

 

¿Cómo lo hacen? 

 

Con el propósito de obtener una visión más amplia sobre el tratamiento y enfoque que aplican las empresas globales a las diferentes facetas de la innovación, acudimos a la experiencia del Boston Consulting Group (BCG)[13], grupo consultor que lleva a cabo anualmente encuestas sobre el tema de la innovación. En el año 2014 entrevistó a 1500 Directivos de empresas del sector industrial y de servicios, ubicados en más de 30 países. Sobre la base de esas entrevistas presentó un informe, el cual es una valiosa fuente de información sobre cómo gerencian estas empresas las diferentes facetas de la innovación.

Preguntados sobre el origen de las ideas señalaron las siguientes fuentes:

  • fuentes internas
  • sugerencias de los clientes
  • inteligencia de mercado
  • colaboradores y socios externos
  • empresas externas contratadas para generar nuevas ideas
  • reuniones de empleados para generar ideas
  • las redes sociales y bases de datos
  • los proveedores o vendedores
  • las adquisiciones o acuerdos de licencia
  • quejas de los clientes

Con más de 50 años de experiencia en consultoría y con una cartera de clientes en más de 15 sectores industriales y de servicios, BCG ha detectado los atributos que diferencian a las empresas innovadoras de las no innovadoras, dichos atributos son:

  • Los niveles directivos mantienen un alto nivel de compromiso con la innovación, esto se aplica a todas las áreas de la empresa, pero en el caso de la innovación es aún más importante.
  • Le otorgan la debida importancia a la propiedad intelectual y a la innovación.
  • Saben gerenciar la cartera de ideas y proyectos, saben cómo y cuándo asignar y cortar recursos para mantener un flujo constante de nuevos productos hacia el mercado. Esto incluye eliminar proyectos cuando las expectativas se desvanecen.
  • Se focalizan en los clientes, señalan que la innovación no ocurre en el vacío, por eso involucran a los clientes en las diferentes etapas del proceso de innovación.
  • Propician el trabajo en equipo, el libre flujo de la información y la participación de los miembros de los diferentes equipos.

Cuando llegó la hora de preguntarles a los Directivos de cómo podían describir la cultura de innovación de sus empresas para lograr un nivel disruptivo, se obtuvo lo siguiente: en cuanto a gobernanza: permitir iteraciones y ajustes; espacio y tiempo para la experimentación; proteger proyectos radicales (disruptivos) de un estricto control de costos; definir abiertamente los objetivos del proyecto; la aprobación del proyecto no debe depender de la proyección de resultados futuros.

La encuesta señaló otros aspectos como característicos de cultura de innovación: la alta dirección comprometida con proyectos radicales; cultura de experimentación; organización diferente para proyectos incrementales y radicales; estructura abierta para fomentar la colaboración.

Ante la pregunta de cómo medían en sus empresas el nivel de éxito de una innovación, las respuestas las presentamos por orden de importancia:

  • Nivel de satisfacción del cliente
  • Mayores márgenes de beneficios
  • Porcentaje de las ventas de nuevos productos
  • Número de nuevos productos saliendo al mercado
  • Receptividad de los nuevos productos
  • Estimación del retorno sobre la inversión
  • El tiempo que llevó desde la idea hasta la comercialización
  • Número de patentes

 

Como producto de su experiencia como consultores, el grupo BCG tiene un conjunto de sugerencias para sus clientes, de manera que les permitan llevar adelante el proceso de generación de ideas efectivamente, estas son:

  • desafiar las ideas existentes
  • crear nuevos enfoques para facilitar la generación de ideas
  • ampliar el rango de insumos o áreas de exploración
  • enmarcar efectivamente las preguntas
  • esbozar restricciones y criterios de éxito (factibilidad, impacto financiero, riesgos)
  • disponer de tiempo suficiente para seleccionar las ideas

 

 

Otro estudio de gran interés que arroja luz sobre el tratamiento de la innovación por parte de grandes empresas es el realizado por Tellis, Prabhu, y Chandy  “Radical Innovation Across Nations: The Preeminence of Corporate Culture” 2009 (“Innovación radical a través de las naciones: la preeminencia de la cultura corporativa”).

 

Señalan los autores que, aunque muchos investigadores han propuesto los factores trabajo, capital, gobierno y cultura como motores de la innovación, pocos han examinado formalmente la importancia relativa de estos factores en las empresas contemporáneas. Proponen que, en las economías capitalistas de hoy, el trabajo, el capital y el gobierno pueden no ser los factores principales que distinguen a las empresas innovadoras de las demás. Tampoco la cultura nacional en sí misma parece ser el principal factor de importancia. Más bien, se argumenta que la cultura corporativa es un importante motor de la innovación en las empresas a través de las naciones. El estudio se fundamenta en una encuesta propuesta a más de cuatro mil empresas, de las cuales respondieron 772, todas empresas que cotizan en las Bolsas de Valores de 17 países.

 

La cultura es un producto exclusivamente humano que se desarrolla lentamente dentro de las empresas, es tácito, no fácil de definir y no fluye fácilmente a través de las empresas. Por lo tanto, la cultura corporativa es un factor mucho más difícil de alcanzar que el trabajo, el capital y la regulación gubernamental. Los investigadores proponen que factores como el capital, el trabajo y las regulaciones del gobierno pueden ser importantes impulsores de la innovación en las empresas a través de las naciones. Sin embargo, en la economía convergente de hoy la cultura corporativa puede ser más importante que dichos factores, para explicar la innovación en las empresas.

Sobre la base de la investigación previa, identificaron tres actitudes y tres prácticas que pueden impulsar la innovación. Las actitudes son

  • la disposición a canibalizar los activos
  • la orientación hacia el futuro
  • la tolerancia al riesgo.

 

Estas actitudes tienden a ser los impulsores esenciales de la innovación por las siguientes razones: en primer lugar, un gran obstáculo para soportar la innovación es la corriente de beneficios que se desprenden de los productos y servicios vigentes. La firma invariablemente tiende a destinar grandes recursos para proteger a esta corriente de beneficios. Cualquier cambio o innovación que pueda amenazarla es vetada o congelada. La voluntad de canibalizar los activos es una actitud que lleva a revisar y sacrificar activos con fines de generación actuales, incluyendo las innovaciones rentables y exitosas, para que la empresa puede salir adelante con la próxima generación de innovaciones.

 

En segundo lugar, una empresa que tiene éxito en la generación de una tecnología se encuentra bajo presión para centrarse en los pequeños problemas que se enfrenta en la gestión de ese éxito. Una orientación hacia el futuro obliga a una empresa a darse cuenta de las limitaciones de la tecnología actual y el surgimiento de una nueva generación de tecnología que puede llegar a ser dominante en el futuro.

 

En tercer lugar, cambiar una corriente de flujo financiero con seguras ganancias en un futuro, por un incierto flujo de beneficios es arriesgado y no es natural entre los gerentes. Es vital para una firma que acoja y promueva una tolerancia al riesgo, hacer ese cambio es esencial. Es oportuno recordar, que fue esa comodidad y ese temor lo que produjo la debacle de Kodak, gran protagonista de la fotografía de la era predigital.

 

En resumen, los resultados cuestionan algunas premisas de larga data sobre innovación radical. Los autores que consideran en plano prioritario al trabajo, el capital o la política nacional del gobierno pueden estar menospreciando la revolución innovadora dentro de las empresas.

Los responsables políticos que confían exclusivamente en las métricas creíbles de talento científico, las patentes y la protección de la propiedad intelectual pueden estar perdiendo la batalla real. La batalla está dentro de la empresa. Es de naturaleza cultural: entre glorificar el pasado o ser paranoico sobre el futuro, entre la protección de los éxitos o canibalizarlos, entre evitar el riesgo o abrazarlo. La batalla es por el alma de la empresa. Las empresas innovadoras son las que entienden claramente esta batalla y adoptan prácticas decisivas para ganarla.

 

 

Ideas para el desarrollo de una cultura de innovación.

 

Como primera idea propongo el establecimiento de los “Talleres de Innovación” (TDI), con ubicación en las principales ciudades del país. Los TDI pueden ser genéricos o especializados, por ejemplo, si su ubicación es en una región ganadera o de pesca, deberá orientarse hacia dichas actividades. El TDI genérico, que sería el más numeroso, debería contar con equipos, herramientas y asesoría donde los participantes aprendan nuevas técnicas o mejoren sus habilidades, con maquinarias tales como cortadoras láser, laboratorios de electrónica, taller mecánico, procesos de fabricación, máquinas herramientas, prototipos, taller de carpintería, de trabajo de metal, de plásticos, un departamento de textiles, estaciones de soldadura y otros. También una variedad de herramientas e instrumentos de medición. Los miembros recibirían clases de introducción al diseño, CAD (Computer-aided design) y otros similares, tendrían acceso abierto al software de diseño. Salones de clases y de reuniones con grandes mesas de trabajo para proyectos mayores, en los que se estimularía la conformación de equipos y la colaboración con los demás. También se ofrecerían eventos con la participación de emprendedores de diferentes tipos de organizaciones, con el propósito de integrar a los miembros con la realidad de las empresas.

 

¿Cómo funcionaría? Cualquier persona podría asistir a clases, previa inscripción y el pago de una modesta cuota mensual, los miembros pueden reservar y utilizar equipos y las herramientas, después de tomar las clases sobre su uso y seguridad. Los facilitadores o instructores deben ser de tiempo completo y estar disponibles para ayudar a desarrollar ideas y mejorar las habilidades técnicas de los miembros. El método fundamental de aprendizaje sería de clases para los aspectos básicos y luego proyectos donde el miembro debe diseñar y producir algún artefacto o mecanismo o repararlo o mejorarlo. Lo mismo aplica para un proceso, servicio o modelo de negocios. El propósito fundamental será hacer realidad sus sueños, sin importar sus antecedentes o conjunto de habilidades, más bien formarlos, darles confianza e introducirlos en el mundo de “hágalo usted mismo” pero apoyándose en la inteligencia colectiva del ambiente de los TDI, el estar rodeado de personas con curiosidad e inquietudes similares, pero con otras habilidades, le abrirá el campo de visión, facilitando el encuentro de soluciones a los problemas y dificultades, que con seguridad van a surgir.

La segunda idea es la proyección de los TDI como entidades solucionadoras de problemas de la comunidad (local, regional y nacional), para este propósito se deben establecer fuertes relaciones con la industria, gobierno, universidades, gremios, artesanos, asociaciones de vecinos, Organizaciones No Gubernamentales, usuarios y otros. Deben prestar especial atención a servicios como salud, transporte, reciclaje de todo tipo de desechos, e-gobierno y energías renovables. Dado que el sector servicios es el que genera más empleos y el que representa el mayor aporte para el PIB, los TDI deben volcarse a ofrecer soluciones a subsectores tales como finanzas, soporte empresarial (profesionales y técnicos para actividades específicas, servicios de copiado, limpieza, reparación y mantenimiento, otras), comunicaciones, cuidado de la salud, comercio al por menor y al mayor, industrias creativas, educación, transporte y logística. La idea fundamental es diseñar soluciones para los clientes que mejoren la calidad del producto, servicio o proceso, que reduzcan los costos y los tiempos de entrega, que permitan ampliar la gama de servicios del cliente.

Para establecer la mencionada fuerte relación con las diferentes entidades del país, los TDI requerirían de una administración central que se preocupe de difundir sus servicios, firmar acuerdos de cooperación, promover la recaudación de fondos entre el sector privado y buscar clientes para los TDI.

 

La tercera idea es instituir concursos y competencias para la solución de problemas locales, regionales y nacionales, en los que se recompense a los ganadores con cursos y pasantías en empresas u organizaciones nacionales y extranjeras, además de otros incentivos, como orientarlos en el arranque de sus propias empresas. Esta idea debe complementarse con la del “Club de la Innovación”, diseñado para los pueblos y ciudades donde no se hayan establecido los TDI, para que sus habitantes, al menos cuenten con un lugar donde compartir sus inquietudes y sentirse parte de una organización que los apoyará en su proyecto de innovación.

 

La cuarta idea surge del informe “The future of productivity” de la OCDE, una de cuyas conclusiones señala que nuevos estudios muestran que la principal causa de la ralentización de la productividad no es por una desaceleración en la innovación de las empresas más avanzadas a nivel mundial, sino una disminución de la velocidad a la que las innovaciones se difunden por todo el sistema económico, es decir fallas en la difusión. El aumento de la productividad de las empresas más eficientes a nivel mundial sigue siendo sólida en el siglo XXI, pero la brecha entre esas empresas y las demás se ha ido ampliando con el tiempo. En concreto, se propone que la administración central de las TDI, también asuma la responsabilidad de cubrir las fallas del país en la difusión de las innovaciones y tecnologías, es decir se debe constituir un centro de información de alternativas tecnológicas y de servicios, con conexiones con universidades nacionales y extranjeras, empresas y laboratorios estatales y privados para recabar información sobre el estado del arte en el aspecto o la rama de actividad económica que el proyecto lo exija o el cliente lo solicite.

 

La quinta idea es que desde el inicio se inculque en los participantes del TDI el concepto de que pueden lograr innovaciones útiles y de impacto comercial sin la necesidad de elementos de alta tecnología, que con creatividad pueden darle la vuelta a un problema y lograr soluciones heterodoxas y originales. Como ejemplo de lo que llamaremos “inventos sencillos” está el caso del estilo de salto alto Fosbury Flop o de espalda, inventado por un atleta del mismo nombre en 1968. Los estilos que hasta entonces se utilizaban para ejecutar el salto, eran el rodillo ventral o el estilo tijera, es decir de cara al listón. Hoy en día todos los saltadores de altura de élite emplean el estilo Fosbury (imagen inferior) y su mayor eficacia está totalmente demostrada. Todo esto simplemente invirtiendo la forma en la que el atleta encara y supera el listón.

 

A continuación, una lista de inventos sencillos, sin alta tecnología y de gran aceptación en el mercado:

  • contenedor (container) que revolucionó el sistema de carga y descarga de los barcos y el posterior transporte terrestre de la mercancía.
  • el clip o sujetapapeles, presenta en todas las oficinas del mundo.
  • la pinza para sujetar ropa
  • la tirita o bandita para heridas menores
  • maleta con ruedas
  • paraguas que se abre al revés
  • aparatos de gimnasia
  • herramientas para la cocina
  • herramientas y maquinarias para la construcción
  • bicicletas
  • contenedor rodante en forma de barril que permite que una persona pueda transportar 90 litros de agua a la vez.
  • facturas sin sobre, se imprime la factura en una hoja de tal manera que al doblarla el destinatario y su dirección quedan del lado externo, te ahorras el sobre
  • aparato de enfriamiento (pot-in-pot), un pote de cerámica pequeño dentro de uno más grande, separados por una capa de arena húmeda, cuya agua al evaporarse enfría la comida.
  • botella de plástico con agua y cloro, pueden iluminar el interior de una casa durante el día, remplazando el uso de energía eléctrica, funcionan con la refracción de la luz solar, utilizando cloro para evitar que el agua se torne verde por moho o algas. Luego de llenar la botella con agua y un poco de cloro, se hace un hoyo en el techo y la botella se mete a presión, después de fija con una resina para evitar goteras. Dependiendo de la cantidad de sol durante el día, la luz puede alcanzar el equivalente de 40 a 60 watts.
  • lámina de plástico que permite cargar seis latas de gaseosa o cerveza a la vez, con ahorro en materias primas y facilidad para el consumidor.
  • Protector de cartón corrugado para la taza de café o té.
  • programas de televisión, relacionados o no con la innovación: son numerosos los programas de concursos, competencias y afines diseñados en otros países, que tienen un alcance global, por los que se pagan regalías, que podrían ser creados en el país.

 

Hay otras innovaciones que exigen un mayor grado de tecnología y conocimientos pero que son un buen ejemplo de que no hay que inventar cada día la rueda o el transistor, que mediante innovaciones incrementales se logran mejoras significativas en la productividad. Veamos algunos ejemplos:

·      Lata de cerveza: en 1950 pesaba 73 gramos, elaborada en acero; para 1972 pesaba 21 gramos y se hacía de aluminio; hoy sigue siendo de aluminio, las innovaciones en el proceso de laminado han logrado reducir su peso a 13 gramos. Más beneficios con sólo el 20% del material.[14]

  • Desde la década de 1970, el peso del automóvil promedio ha caído 25%.
  • El chocolate y la zábila (aloe): lo insólito de que, siendo productores de estos frutos, los exportemos para EE.UU., Suiza y Alemania, para luego importarlos bajo la forma de costosos chocolates y productos de belleza.
  • La mayoría de los coches pasan más del 95% de su tiempo inactivos en garajes o parqueaderos. Cuando están en uso, la ocupación media por vehículo es muy inferior a dos personas, a pesar de que la mayoría de los coches tienen cinco asientos. Las carreteras son muy ineficientes. De esta muy conocida situación, surgió la sencilla idea de Uber.
  • La eficiencia en el rendimiento térmico de las plantas de carbón promedio (generadoras de electricidad o para calefacción) no ha mejorado significativamente en más de 50 años. [15]
  • Entrenamiento a una red de agentes de policía y voluntarios para proporcionar atención médica rápida a las víctimas de accidentes de tráfico en Delhi, India. La motivación del joven Piyush Tewari, fue que su país era el número uno en el mundo en accidentes fatales (150.000 víctimas) y que de ese total la mitad podrían salvarse al recibir atención oportuna.

 

Difusión de los TDI, financiamiento y comercialización.

 

La difusión de los servicios de los TDI entre su potencial mercado (industria, gobierno, universidades, gremios, artesanos, asociaciones de vecinos, Organizaciones No Gubernamentales, usuarios, proveedores.) es uno de los eslabones fundamentales para alcanzar su éxito y consolidación, razón por la cual es necesario involucrar al sector privado, convenciendo a sus representantes de los beneficios económicos y operativos que obtendrían al tener una red de TDI activos en las quince principales ciudades del país.

Para la difusión también es necesaria una campaña por los principales medios (Internet, radio y televisión), para cuya implementación debería contarse con un video resultado de un concurso o certamen. Como prueba de la efectividad de este mecanismo, está el caso de una empresa global productora de refrigerios o snacks, que para el Super Bowl en los EE.UU. convocó a un concurso del cual recibió más de dos mil videos como propuestas, otorgándole al ganador un premio de un millón de dólares, cifra muy inferior en caso de haberle asignado el diseño a una empresa de publicidad.

Una valiosa colaboración por parte de los fabricantes de gaseosas y cervezas podría ser la fijación de propaganda en los camiones en los que distribuyen sus productos y que recorren toda la geografía nacional, para ir sembrando la semilla de la cultura de innovación..

 

El mejor mecanismo para llevar a cabo exitosamente el financiamiento y la comercialización de las innovaciones que resulten de la interacción de los TDI y sus clientes o las surgidas en el seno de los TDI, es la utilización de plataformas de mecenazgo colectivo, mejor conocidas como crowdfunding.

Como estas plataformas están en Internet, desde el momento en que una innovación de uno de los TDI esté en ella, debe difundirse entre el resto de los TDI con el propósito de propiciar la activa participación de todos los miembros de los diferentes TDI, para lograr un mayor impacto, tanto con las observaciones técnicas del producto, proceso o servicio, como con una modesta colaboración pecuniaria.

Para tener una idea de la efectividad de este mecanismo de financiamiento y comercialización, presento las cifras de Kickstarter[16] hasta el 18/01/2017, las cuales pueden ser consultadas en su página, actualizadas diariamente:

  • 832 millones de dólares recabados para todos los proyectos de Kickstarter.
  • 423 proyectos financiados con éxito.
  • 294.550 patrocinadores en total.
  • 914.480 patrocinadores que han financiado más de 2 proyectos.

 

La savia de los TDI

La puesta en marcha de los TDI sería producto de un consenso de la clase dirigente del país, que, en un escenario optimista, haya asumido a la educación y a la innovación como las metas de más alta prioridad de la nación, con el más profundo convencimiento de que si no actuamos en ese sentido, caeremos en la más absurda dependencia y nos perpetuaremos como exportadores de materias primas.

En el escenario que dicho consenso se materialice, los representantes de la clase dirigente que gerencien la infraestructura de los TDI debe tener muy presente principios y conceptos que constituyen algo así como la savia del árbol de los TDI, sin la cual no prosperará y fortalecerá, como todos deseamos para bien del país.

 

Cuando se analizan las diversas experiencias de empresas y el trabajo de investigadores sobre la cultura de innovación, se puede observar que se van definiendo patrones, características e iniciativas comunes para el desarrollo e implantación de dicha cultura, las cuales resumimos a continuación:

 

  • Promover la innovación como un valor organizacional. Esta es la responsabilidad fundamental de la Directiva, transmitir con profunda convicción el valor de la innovación como la primera prioridad. Sin esta iniciativa, todo lo demás será inútil.
  • Parte de la construcción de una cultura innovadora es tener líderes que valoran la creatividad y dan el ejemplo practicándola e incentivándola.
  • Desarrollar un programa para generar y promover ideas, por lo general las empresas innovadoras mantienen un sistema que se nutre del conocimiento colectivo y permite promover buenas ideas. Un beneficio colateral de este programa es que ayuda a identificar “quien sabe qué”.
  • Enseñar creatividad: la creatividad no es innata, las habilidades de pensamiento creativo pueden ser desarrolladas y las compañías más innovadoras mantienen programas con este propósito.
  • Debe estimularse el hábito de compartir el conocimiento. La colaboración impulsa la creatividad y la innovación al igual que el intercambio de ideas y experiencias en equipos multidisciplinarios.
  • Incluso las mejores ideas no llegan completamente formadas. Hay un proceso de refinación, desarrollo y sobre todo la identificación de las ideas con el mercado. Un proceso de permanente revisión permite evaluar y calibrar las ideas realmente innovadoras.
  • Cuestionar el estatus: considerando que la innovación es cambio, un elemento fundamental para que exista un ambiente que la propicie, es que en la empresa se permita cuestionar la forma como se hacen las cosas, sin retaliaciones como respuesta. La innovación es un estado mental y si uno quiere innovar deben facilitar su desarrollo.
  • Entorno y recursos para innovar: la excusa más frecuente para no innovar es “no tenemos tiempo, el día a día nos absorbe”. Una cultura que apoye la innovación debe crear el clima y dar tiempo y espacio para la circulación de las ideas y la libre presentación de propuestas o anteproyectos.
  • Experimentar y correr riesgos: la innovación por definición implica riesgo, sin este no se puede innovar, un ambiente que permita la experimentación y el fracaso son indispensables para la innovación.
  • Diversidad de pensamiento: una fuente importante de nuevas ideas es la diversidad de las personas que participen en el proceso creativo. A mayor diversidad de formación y experiencias, mayor será la fertilidad del equipo.
  • Establecer una relación entre innovación y compensación. El tema de la influencia de los incentivos sobre la creatividad, es sujeto de permanente análisis y debate. La naturaleza humana nos dice que puede ser parte importante de la construcción de la cultura.
  • Reclutar el mejor talento creativo y luego mantenerlo satisfecho, lleno de buena energía y con grandes expectativas de su trabajo. Uno de los aspectos que más ayudan a mantener ese nivel de curiosidad e inquietud es proporcionarles autonomía para trabajar en proyectos que son naturalmente interesante para ellos.

 

Fuentes:

 

Los representantes de la clase dirigente que gerencien los TDI deben tener profundamente enraizada la convicción de la importancia de la innovación, para poder transmitirle a sus allegados y participantes de los cursos la pasión por el conocimiento, por lo que hacen y por sus proyectos, ya que ese es el único combustible que les animará a levantarse cuando fracasen, porque todos los innovadores fracasan, nada ocurre en el primer intento.

Otro aspecto es que participantes de los cursos no tienen por qué dominar todas las disciplinas que involucra un proyecto. En muchas ocasiones el papel fundamental lo desempeña el director de orquesta, es decir aquella persona que tiene una visión panorámica y sabe cuándo deben intervenir los especialistas, es decir reunir los talentos.

 

Un mensaje de gran importancia es que la originalidad absoluta es atributo de solo un puñado de personas a lo largo de la historia. La inmensa mayoría de las innovaciones se construye sobre la base de productos, procesos o servicios que ya existen. El hecho ineludible es que la mayor parte del cambio tecnológico proviene de los intentos de mejorar la tecnología existente. Un ejemplo histórico es la máquina de vapor, si bien James Watt es el emblema de la Revolución Industrial de Gran Bretaña en el siglo XVIII y se le menciona como el inventor de la máquina de vapor, la verdad es que su mérito fue mejorar la eficiencia de la máquina de Thomas Newcomen, quien a su vez se inspiró en las ideas y modelos de Thomas Savery y Denis Papin. Este proceso tomó alrededor de cien años, entre las primeras ideas de Papin hasta la presentación de la patente de Watt en 1769. Después de Watt siguieron Trevithick y Stephenson, quienes montaron a la máquina de vapor sobre ruedas y rieles -mejoraron aún más su eficiencia- para iniciar la revolución del ferrocarril.

 

En el clásico artículo de Paul Romer, “Beyond the Knowledge Worker” publicado en enero 1995, el autor narra la aventura del biólogo Kary Mullis al inventar la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la cual le valió el Premio Nobel de química en el año 1993. La técnica PCR les suministró a los biólogos moleculares una poderosa herramienta de investigación, a los médicos mejores pruebas de diagnóstico y a los investigadores de la policía poder levantar “huellas digitales” de ADN con pequeñas y degradadas muestras biológicas. Un aspecto notable sobre el descubrimiento de esta técnica es que todos los pasos necesarios para hacerla habían existido durante quince años antes de que Mullis los juntara en la secuencia correcta. Durante años, los científicos habían estado utilizando las técnicas básicas para hacer copias simples de secciones de ADN. Nadie se dio cuenta de cómo este proceso podría repetirse una y otra vez, o si lo hicieron no comprendieron las implicaciones de duplicación repetida. Mullis había creado algo muy valioso, un conjunto de instrucciones que otros podrían seguir, sin mayores dificultades. Podrían ser codificadas y transmitidas a los demás y pronto estaban siendo utilizadas por miles de biólogos de todo el mundo. Los componentes estaban a la vista de todos, pero Mullis fue el que los logró vincular.

 

La característica más importante del ambiente de innovación en este siglo XXI es la disponibilidad de una inmensa masa de conocimientos y recursos, que jamás habían tenido al alcance de su mano las mentes inquietas y curiosas de tiempos pasados. Esa facilidad de obtener información y de hablar con personas que comparten las mismas preocupaciones, debe ser un estímulo para los actuales innovadores. El ambiente de innovación tiene como piedra angular la inteligencia colectiva que está conformada por el saber, habilidades y destrezas de los innovadores, que gracias a la internet pueden -con gran facilidad- comunicarse, intercambiar experiencias, aportar ideas y señalar mejores opciones para la innovación que se esté analizando o el proyecto que está en pleno desarrollo.

 

Un mecanismo para poner al alcance de la mano de los miembros de los TDI la mencionada masa de conocimientos, bajo una presentación didáctica, sería la elaboración de un directorio de cursos por internet, cursos online, también conocidos en inglés como Massive Open Online Courses (MOOC). El crecimiento de estos cursos ha sido de tal magnitud que para el 2012 en EE.UU., representaba el 6% del total de grados de licenciatura[17]. Dicho crecimiento ha ocasionado la disminución de un 34% del precio promedio de los cursos entre los años 2006 y 2013. Muchos de los más prestigiosos cursos online son gratuitos, otros exigen el pago de una módica cuota. Entre los más prestigiosos están edX (MIT & Harvard University), NovoEd (Stanford University), Udacity, Udemy, Coursera, Harvard Open Courses, MIT OpenCourseware, Khan Academy, Academic Earth, Acamica (Argentina) y muchos más que pueden encontrarse en Internet.

 

 

3M, los siete pilares de la innovación y el emprendimiento interno.

A pesar de que 3M tiene más de 100 años, sigue siendo un líder en la innovación de vanguardia. Sus “siete pilares de la innovación” son una gran razón por la que sigue siendo un pionero y líder de pensamiento en la innovación. Estos son los siete principios fundamentales:

  1. Una empresa debe estar comprometida con la innovación. 3M ha demostrado su compromiso con la inversión en I&D, con un gasto del 8% o más de los ingresos de la empresa destinados a la I&D.
  2. Una cultura corporativa de la innovación debe ser rigurosamente mantenida. Mantener activas historias de glorias pasadas, por ejemplo, cómo 3M inventó las primeras cintas de audio. Sumergir a los nuevos empleados en esta cultura de rendimiento e innovación.
  3. Una amplia base de la tecnología es crucial, así como el apalancamiento del pasado y las innovaciones actuales en el desarrollo de nuevas y diversas tecnologías.
  4. Establecimiento de una red, tanto interna como externa, es muy importante. La comunicación entre los empleados de las divisiones y los innovadores externos pueden romper los silos de conocimiento y fomentar las oportunidades de asesoramiento y formación de equipos.
  5. Las estructuras de motivación y recompensa pueden desempeñar un papel importante en el aumento de estímulo a los innovadores. 3M establece las expectativas individuales y recompensa a los empleados de acuerdo a su rendimiento. Se ha establecido una escala de la carrera dual que permite a los investigadores veteranos moverse hacia arriba en la jerarquía sin convertirse en gerentes, también hay un proceso formal de reconocimiento para los investigadores científicos cada año.
  6. La cuantificación de los esfuerzos puede ayudar a una empresa a reconocer la cantidad de ingresos que se generan a partir de cuál de los productos, evaluando qué tan bien la empresa ha distribuido cada dólar de I&D.
  7. La investigación debe estar basada en el mercado. En lugar de desarrollar hacia atrás con una mentalidad de “si lo construyes, ellos vendrán”, las empresas necesitan innovar sobre la base de las necesidades del mercado.

Fuente: “Harvesting intangible assets” –  p65 – Andrew Sherman – 2012

 

Conclusiones

Para crear una cultura de innovación es necesario que la clase dirigente del país esté profundamente convencida de que esa es la única vía para incorporarse a la sociedad del conocimiento, eso representaría el impulso de arriba hacia abajo. También es necesario que se estimule y facilite la formación de la cultura de innovación a los niños y jóvenes, ese sería el impulso de abajo hacia arriba. Inculcarles el conjunto de valores y prácticas que conforman la esencia de la innovación.

Así como el pueblo colombiano desarrolló una afición y una cultura por el futbol, la meta debería ser que sucediera lo mismo con la innovación. Así como en la mayoría de los pueblos y ciudades hay estadios para practicar el futbol (a los que se le deben sumar instalaciones para otros deportes), clubes, instructores y personal de apoyo (tanto deportivo como financiero), de la misma forma debería haber instalaciones o talleres de innovación en un alto porcentaje de los pueblos, con sus respectivos círculos de apoyo. Una casa o edificio (que en una etapa inicial puede ser un salón de clases de la escuela local), donde los jóvenes puedan practicar sus habilidades, desarrollar sus proyectos, equivocarse y volver a comenzar, conocer personas que tienen otras habilidades y conocimientos, enseñarles que los instructores están allí para guiarlos, que no les resolverán todos los problemas, pero sí les pueden mostrar donde encontrar la solución, iniciarlos en el camino de la investigación, de la creatividad y de la autonomía. Crear un ambiente donde se potencie la inteligencia colectiva y donde ellos aprendan que en la convergencia de disciplinas prospera la innovación.

 

El plan para fomentar la innovación y la creatividad debe tener categoría de Política de Estado, con metas a corto, mediano y largo plazo, invirtiendo con generosidad en los talleres, sus equipos y en la formación de los instructores. La administración debería estar bajo la responsabilidad de un ente autónomo con rango ministerial, que pudiera absorber algunos de los existentes (o parte de ellos) para no incrementar la burocracia y ser el responsable de desarrollar políticas y mecanismos para incrementar, estimular, difundir, financiar, premiar y reconocer la innovación.

Estamos viviendo la transición hacia la sociedad del conocimiento, en la que la riqueza está en la cabeza de las personas, enriquecer ese saber y hacer que se conecten, retroalimenten y experimenten la polinización cruzada, debe ser la máxima prioridad de las autoridades. Para que el país prospere y sea destino favorito de inversionistas y empresarios, de profesionales,  técnicos e innovadores, debemos crear una cultura de innovación donde el conocimiento, las destrezas y habilidades tengan la oportunidad de crecer y sean los valores más respetados.

FIN

 

 

 

 

Bibliografía

 

  • Ocean Tomo http://www.oceantomo.com
  • Carol Corrado, Charles Hulten, Daniel Sichel “Measuring Capital and Technology: An Expanded Framework” 2004
  • Alvin y Heidi Toffler – “La revolución de la riqueza” – Colección Debate, p160
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  • Ken Robinson – charla en TED en febrero de 2006 «Cómo la escuela mata la creatividad»
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[1] Ocean Tomo http://www.oceantomo.com  — Carol Corrado, Charles Hulten, Daniel Sichel “Measuring Capital and Technology: An Expanded Framework”  2004

[2] Alvin y Heidi Toffler  – “La revolución de la riqueza” – Colección Debate, p160

[3] Thomas Jefferson to Isaac McPherson – 13 Aug. 1813

[4] “Building Knowledge Economies – Advanced Strategies for Development”  –  The World Bank 2007 – p26 a 28.

[5] Refiriéndose al hacha de mano y al ratón de computadora dice Matt Ridley: “Ambos fueron hechos por el hombre, pero una fue hecha por una sola persona, la otra por cientos de personas, tal vez millones. Eso es lo que quiero decir con inteligencia colectiva. Ninguna persona sabe cómo hacer un ratón de computadora. (“The Rational Optimist: How Prosperity Evolves” – Matt Ridley – Prologue – 2016)”

 

[6] Lant Pritchett y Nancy Birdsall – “Schooling Is Not Education!”  – 2013 – Center for Global Development

[7] “Universititis” significa la sobrevaloración de los estudios universitarios en detrimento de los estudios de nivel técnico. Las cifras citadas en el estudio de la OECD ratifican que en América Latina ese modelo o sobrevaloración está vigente.

[8] “Estudios de la OCDE de las Políticas de Innovación: Colombia 2014”

[9] “The Rate and Direction of Invention in the British Industrial Revolution: Incentives and Institutions” Meisenzahl and Mokyr.

[10] “The First Knowledge Economy: Human Capital and the European Economy, 1750-1850”,

[11] “World Bank Policy Research Working Paper” / “Creating a 21st Century National Innovation System for a 21st Century Latvian Economy”

 

[12] “Employer Voices, Employer Demands and Implications for Public Skills Development Policy Connecting the Labor and Education Sectors” –  Wendy Cunningham and Paula Villaseñor – World Bank – February 2016.

 

[13] https://www.bcg.com/

[14]The Inevitable: understanding the 12 technological forces that will shape our future” de Kevin Kelly.

[15] McKinsey Quarterly, 2014 N°2 – “Resource revolution: Gathering  force”

 

[16] https://www.kickstarter.com/help/stats?ref=footer

 

[17] David J. Deming, Michael Lovenheim, Richard W. Patterson – “The Competitive Effects of Online Education” – NBER Working Paper Series – October 2016