Opinión: ¿Tan solo 14 Variedades de Cacao? 

La Ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, ha resaltado en su cuenta de Twitter que se han secuenciado exitosamente el ADN de 14 variedades de cacao colombiano.[1] La noticia ha sido igualmente reproducida por diferentes medios de comunicación como Portafolio y el Tiempo. A lo que se refiere la Ministra, es a una iniciativa privada donde participaron la fabrica de chocolates CasaLuker por medio de la Granja Lucker, el centro de investigación de esta empresa, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y la Universidad de Yale. Lo que en principio parece un logro importante para la investigación y desarrollo en dos sectores importantes para la industria colombiana, el chocolate y la biotecnología, es en verdad un reflejo del estado de la biotecnología en Colombia.

Leyendo la noticia anunciada por la Ministra, se ve que la participación del sector Colombiano representado por la Granja Luker e investigadores del CIAT se basa en la evaluación y caracterización de las variedades (lo cual no necesariamente incluye estudios genómicos), y el aislamiento del ADN; mientras que la Universidad de Yale elabora el análisis del genoma, esto es la secuenciación y análisis bioinformáticas. En otras palabras, la labor realizada por la Granja Lucker y el CIAT se limitaba a la recolección de las variedades y aislamiento del ADN, mientras que la Universidad de Yale recolectaba la información contenida en dichas variedades.

Aunque esto se puede presentar como un logro importante, hay que señalar que con la información suministrada por parte de la Ministra y los diarios nacionales, demuestra que el estado de la biotecnología es aún primario, si se compara con lo desarrollos anteriores y actuales de la biotecnología de otros países. En efecto, la recolección de variedades tropicales para investigación es algo que otras latitudes han desarrollado durante mucho tiempo. Por ejemplo, la compañía Eli Lily recolectó y aisló un componente en Borneo para desarrollar el antibiótico Vancomycin hace casi 60 años.

De igual manera, el aprovechamiento de la biodiversidad en Colombia es aun primaria si se compara inclusive con países en vía de desarrollo. Mientras Colombia está tratando de poner en orden la industria biotecnológica, como por ejemplo, asegurar que los centros de investigaciones, universidades y privados accedan a recursos genéticos de acuerdo a la legislación vigente, Costa Rica ha desarrollado por ya casi 30 años una política en torno al aprovechamiento de su biodiversidad por medio de INBio, institución encargada de realizar labores de inventario y monitoreo de la biodiversidad, conservación, bioinformática y bioprospección[2]. Aunque han existido problemas de carácter financiero, INBio cuenta con la colección biológica más grande de Latinoamérica, con cerca de 3.5 millones de especies, la cual se encuentra digitalizada y es posible acceder a través de su pagina de internet; esto ha permitido la producción de cientos de artículos científicos e interacción con centros de investigación, universidades y privados para adelantar labores de I+D. De igual manera, en Panamá, el International Cooperative Biodiversity Group (ICBG) ha adelantado labores de bioprespección desde los años 90s en este país. Pese a que aun no ha surgido ningún producto comercializable, Panamá se ha beneficiado de adelantar labores conjuntas con centros de investigación en los EEUU, publicaciones, y con transferencia de conocimiento y tecnología.

Adicionalmente, el estado del arte en la secuenciación y aislamiento genético se esta desarrollando a gran escala  de manera más eficiente y económica, de lo que se realizaba durante los años 80s y 90s. China, un relativo nuevo jugador en el mundo de la biotecnología, tiene el BGI-Shenzhen, su instituto nacional genómico, el cual con tan solo 21 años de creado, cuenta con una base de datos de ADN de 12 trillones, entre los que se cuentan 50 mil genes humanos. Aun más, los desarrollos más recientes en el campo de la biotecnología van más allá de la simple secuenciación y obtención de información sobre ADN. En una anterior entrada en este boletín, Lamprea y Lizarazo destacan una reciente tecnología conocida como Crispr-CAS9, la cual permite “editar” genes. Esta tecnología ha sido ampliamente desarrollado en países como el Reino Unido, los EEUU y China.

El desarrollo biotecnológico en Colombia está aún en sus primeras etapas y con cierto retraso frente a otras latitudes, incluyendo países en vía de desarrollo como Costa Rica y Panamá. La noticia sobre la secuenciación de 14 variedades del cacao no debe llenarnos de orgullo, sino hacernos entender que aun la biotecnología en Colombia está en una etapa muy temprana, aunque sea prometedora.

[1] La secuenciación genética consiste en determinar el orden de los nucleótidos del ADN, utilizando cualquier tecnología para determinar el orden de cuatro bases (adenina, guanina, citosina y timina); al determinar el orden de éstas, se puede crear una especie de alfabeto para pode entender la información genética de diferente tipo de organismos.

[2] Es una actividad de investigación sobre la biodiversidad que busca encontrar nuevos componentes para el desarrollo de productos o procedimientos en diferentes industrias como es la farmacéutica o cosmética.