Noticias
19 of March,2026

Aproximaciones a La Industria del Entretenimiento: Claves Para Comprender El Sector Musical

Por: Javier Felipe Gómez Orlando, Juan Fernando García Pedraza, y Diva Naffir Caballero Hurtado - Semillero gestión contractual de la propiedad intelectual

El 22 de agosto de 2025, el Semillero de Gestión Contractual de la Propiedad Intelectual de la Universidad Externado de Colombia, liderado por la docente investigadora Luisa Herrera, realizó de manera virtual la presentación titulada “Aproximaciones a la industria del entretenimiento”, dirigida a los integrantes del semillero, en el marco del estudio permanente adelantado por este grupo de investigación. Este ejercicio académico tuvo como propósito profundizar en las dinámicas propias de las industrias culturales y creativas, con especial énfasis en el sector musical.

Las industrias culturales y creativas son aquellas actividades que combinan la producción de bienes y servicios culturales con procesos de comercialización, siempre fundamentados en la propiedad intelectual. Para José Manuel Martínez López (2011) la escuela Alemana ha indicado que la industria de la cultura es una sola y allí se englobaría entonces las industrias del entretenimiento. Según la economía de la cultura la han llamado industria de bienes y servicios culturales y recreativos, producción, ventas y valor añadido. Además, indica que otros autores la han definido como sub-industrias culturales o como industrias del ocio, e incluso como industrias del esparcimiento o industrias recreativas. Se trata entonces, de industrias especializadas e interrelacionadas como las industrias de la cultura, la comunicación y el entretenimiento.

Ahora bien, para autores como Lasuén, García y Zofío (2005) las industrias del entretenimiento se distinguen de otros sectores es la creatividad, por la producción de significados simbólicos y el respaldo del derecho de autor. En Colombia, el abogado Juan Diego Mejía (2023) ha definido estas actividades como un espacio donde confluyen políticas públicas, economía y cultura, buscando un equilibrio entre la rentabilidad y la identidad cultural.

La industria musical: un ecosistema en constante transformación

La industria musical atraviesa hoy una profunda transformación, impulsada por la digitalización, la autogestión de los artistas y la aparición de nuevas plataformas de difusión. En este contexto, diversos autores han resaltado la complejidad del sector y los retos que enfrenta.

Para García Ayala (2022), la industria musical constituye un espacio en el que convergen la creatividad, los modelos de negocio y las tecnologías digitales. En una línea complementaria, Ñopo-Olazábal (2022) subraya que la innovación tecnológica y la formación integral de los músicos son factores decisivos que están redefiniendo las formas de producir, distribuir y consumir música.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), por su parte, entiende la música como un ecosistema donde interactúan compositores, intérpretes, productores, promotores y plataformas digitales, siendo la propiedad intelectual el eje que posibilita tanto la monetización como la protección de los contenidos.

Este panorama permite concluir que la música no es únicamente una manifestación artística, sino también un motor económico y social que exige un marco jurídico sólido, capaz de garantizar justicia contractual, sostenibilidad y equidad en beneficio de todos los actores que participan en la cadena de valor.

Los agentes de la cadena musical

Dentro de la cadena de valor de la música intervienen diversos actores que cumplen funciones específicas y complementarias. En primer lugar, los autores y compositores son los titulares originales de los derechos de autor, pues de su creatividad surge la obra musical. A ellos se suman los intérpretes o ejecutantes, quienes transforman la partitura en experiencia sonora y permiten que la obra llegue al público.

Un rol fundamental lo cumplen los editores musicales, encargados de difundir las obras y negociar su explotación en el mercado. Al respecto, la Corte Constitucional, en la Sentencia T-367 de 2009, enfatizó que los contratos editoriales deben proteger el mínimo vital de los autores y evitar cláusulas abusivas que comprometan su subsistencia.

De igual forma, los productores musicales y fonográficos financian y organizan la primera fijación de los sonidos, ya sea en soporte físico o digital. Su actividad se encuentra regulada por la Ley 23 de 1982, la Decisión Andina 351 y tratados internacionales como el WPPT, que reconocen sus derechos conexos sobre los fonogramas.

Finalmente, los mánagers o representantes legales desempeñan un papel estratégico en la gestión de la carrera de los artistas. Su relación jurídica suele enmarcarse en contratos de mandato o representación, a través de los cuales asesoran, negocian y promueven el desarrollo profesional de sus representados.

La articulación de estos agentes demuestra que la industria musical funciona como una red de relaciones jurídicas y económicas, donde cada parte cumple un papel clave en la circulación de la música.

Gestión colectiva: un apoyo a los creadores

Uno de los puntos destacados fue el papel de la gestión colectiva como mecanismo para que los artistas no tengan que asumir solos la defensa y administración de sus derechos. Tal como lo explica la OMPI, delegar esta labor en entidades especializadas permite simplificar procesos, garantizar una remuneración más justa y facilitar que los creadores se concentren en su labor artística.

Sociedades de gestión colectiva: garantía de ingresos y protección

Las sociedades de gestión colectiva cumplen un rol esencial dentro de la industria musical, ya que se encargan de negociar autorizaciones, recaudar regalías y distribuir los beneficios a los autores, intérpretes y productores. Los expositores señalaron que, gracias a estas sociedades, los creadores pueden asegurar ingresos provenientes de la explotación de sus obras en medios, plataformas y espacios públicos. Además, ofrecen la ventaja de un recaudo más eficiente y completo de las remuneraciones, reduciendo el riesgo de pérdidas para los titulares de derechos.

Retos contractuales en el sector

El semillero también presentó una panorámica de los contratos más comunes en la industria: los llamados 360, 270 y 180, la cláusula sunset, los contratos buyout y, más recientemente, la contratación asociada a inteligencia artificial, NFTs y smart contracts. Estos nuevos modelos muestran cómo la industria se adapta a las transformaciones digitales, pero al mismo tiempo plantean desafíos regulatorios que la academia debe seguir analizando.

Retos y reflexiones

El análisis de la industria musical revela que el principal desafío está en encontrar un equilibrio entre la creatividad de los artistas y las condiciones contractuales que regulan su trabajo. En un escenario dominado por plataformas digitales y grandes productoras, se vuelve fundamental garantizar la equidad contractual, la remuneración justa y la transparencia en la gestión de derechos.

Más allá de la creación artística, la música es un espacio de tensiones jurídicas, tecnológicas y económicas que requieren investigación constante. El Externado, a través de sus semilleros, busca formar profesionales capaces de comprender estas complejidades y proponer soluciones que fortalezcan la economía creativa en Colombia y el mundo.

Un compromiso con la investigación

La jornada concluyó destacando que la industria del entretenimiento, y en particular la música, no solo representan creatividad y cultura, sino también complejas dinámicas jurídicas y económicas. Para el Externado, estos espacios académicos son una oportunidad para fortalecer la investigación interdisciplinaria y formar profesionales capaces de enfrentar los retos de la economía creativa en Colombia y el mundo.