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7 d'March, 2022

La relación entre el Patrimonio Cultural Inmaterial y la (Bio)ética de la investigación

Por: Carlos Conde - PhD, Docente Investigador


Resumen
Dentro de los campos del patrimonio cultural existe el patrimonio cultural inmateriacomprende un complejo conjunto de activos sociales, de carácter cultural, que le dan a un grupo humano sentido, identidad y pertenencia. Comprende no sólo los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas de un grupo humano, que encuentran sus raíces en el pasado y que se perpetúan en la memoria colectiva, sino también los apropiados socialmente en la vida contemporánea por las comunidades y colectividades sociales. Adicionalmente, comprende los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que son inherentes al patrimonio cultural inmaterial. Dado su amplitud en los diferentes campos de vida de las comunidades portadoras de dicho patrimonio, la UNESCO ha señalado que el patrimonio cultural inmaterial “constituye un motor para el desarrollo económico”. A su vez, el patrimonio cultural inmaterial tiene un factor de innovación, pues este “es un recurso estratégico que permite el desarrollo transformativo a nivel local y global”. Así mismo, el patrimonio cultural inmaterial se encuentra amparado bajo el reconocimiento constitucional que tiene la diversidad étnica y biológica en la Constitución Política de Colombia. Por lo tanto, esta ponencia tiene como objetivo extrapolar el patrimonio cultural inmaterial más allá del sector cultural, con el fin de señalar como este es un factor determinante en el crecimiento económico y la innovación, permitiendo la inclusión de actores diferentes a empresas, universidades, centros de investigación o empresas de base tecnológica. Por lo tanto, como determinante en el desarrollo económico y tecnológico de las comunidades portadores del patrimonio cultural inmaterial, la ponencia invita a considerar este dentro del análisis bioético y ético en la investigación en las diferentes áreas del conocimiento.
 
Introducción
Muchos de los horrores causados por la investigación en seres humanos tenían como sujeto primordial poblaciones étnicamente diferenciadas, minoritarias y/o con costumbres y cosmovisiones diferentes. La investigación experimental en judíos, gitanos y otras minorías en la Alemania nazi(Patricia Posner, 2017), y el caso de Tuskegee (The Economist, 1997) llevaron a una profunda reflexión de los limites de la investigación científica en seres humanos. Desde entonces, se han creado diferentes lineamientos y comités de ética, que buscan evitar que la actividad científica repita dichos errores (Kutz, 2000; The National Committee for Research Ethics in Science and Technology, 2016). 
Recientemente, no solo se busca la protección del sujeto, sino también se ha observado la protección y salvaguardia de los conocimientos y prácticas de las comunidades frente a una indebida explotación. De esa manera se han creado diferentes instrumentos de protección de los conocimientos tradicionales por medio de instrumentos como el Acuerdo 169 de 1989 de la Organización Mundial de Trabajo, el Convenio de Diversidad Biológica, el cual incluye el Protocolo de Nagoya (Morgera, 2016). A nivel regional, la Comunidad Andina (CAN) ha establecido instrumentos de protección por medio de la Decisión 391 de 1996, Régimen común de Acceso a Recursos Genéticos, y normas de protección en marcas y patentes en la Decisión 486 de 2000, Régimen Común de Propiedad Industrial; instrumentos los cuales han sido implementados en Colombia, como quiera que hace parte de este organismo subregional. 
En resumidas cuentas, estos instrumentos buscan que las comunidades sean consultadas y debidamente informadas del uso de sus conocimientos y prácticas, así como participen en la distribución de beneficios que surjan de la utilización de estos(Gómez Lee, 2017). En un anterior trabajo se adelantó un análisis de la efectividad de estos instrumentos internacionales y su impacto en la investigación científica en Colombia(Conde-Gutiérrez, 2021). Sin embargo, poco se ha dicho frente a la protección y salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, entendido este como la protección que el Estado colombiano brinda a la diversidad étnica del país por medio de instrumentos de salvaguardia cultural.
 
Este trabajo busca establecer una relación entre el patrimonio cultural inmaterial (PCI) y la investigación científica con el fin de señalar cómo esta última se puede aproximarse a través del PCI con el fin de construir modelos de innovación inclusivos y que reconozcan la importancia de los conocimientos y prácticas de las comunidades. Para tal fin este escrito se divide en dos partes. 
 
La primera parte analiza de manera breve como la aproximación a la innovación a nivel internacional ha conllevado la consideración de que los conocimientos y prácticas de las comunidades no generan ningún aporte a la actividad de investigación. Modelo que ha influenciado la manera como Colombia se aproxima a la innovación. Con el fin de proponer un esquema alternativo en el cual se pueda incluir dentro de la innovación a los conocimientos tradicionales de las comunidades, la segunda parte plantea que el PCI ofrece un marco de referencia en donde centros de investigación, universidades y otros actores puedan interactuar con las comunidades. De esa manera, esta parte explica qué es el PCI, su importancia en la protección y salvaguardia de los conocimientos y prácticas tradicionales de las comunidades, así como su rol en el desarrollo económico sirviendo como base de articulación con la investigación científica. Finalmente, a manera de conclusión, se propone incluir el PCI dentro de la investigación científica con el fin de establecer no solo una investigación ética sino también inclusiva.    
Los Limites de la Investigación Científica en Colombia frente a los Conocimientos Tradicionales. 
 
Cuando Colombia comenzó el proceso de implementación del régimen, el país acababa de iniciar un proceso de profundas reformas económicas. Estos formaban parte de lo que se llamó Liberación de la economía al comercio internacional. El proceso de liberación llevó a reformas estructurales en la economía y el comercio buscando hacer de Colombia un país más competitivo. Entre esas reformas estructurales, la ciencia y la tecnología comenzaron a tener un papel más destacado en el entorno económico colombiano.  
 
Con el fin de establecer un balance entre una economía abierta y nuevas dinámicas sociales igualmente presentes en este periodo de cambios, la Constitución Política de Colombia aseguró diferentes tipos de derechos colectivos para una población tan diversa como la colombiana, donde se encontraba igualmente incluidas las comunidades locales, indígenas y afrocolombianas(Semper, 2006). Sin embargo, a través de su proceso de Liberación, que continúa hasta nuestros días, el desarrollo económico se vuelve más prominente, en comparación con otros aspectos como la inclusión social de esas comunidades, particularmente en el caso de sus conocimientos y prácticas tradicionales. 
 
Esto se ve reflejado particularmente en cómo Colombia ha adoptado modelos de evaluación de la innovación que aún no incluyen dichos conocimientos y prácticas tradicionales. Con la entrada de Colombia a organizaciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la infraestructura científica y tecnológica de Colombia, incluida su infraestructura legal y administrativa, se construyó en términos de convertirse también en un aspecto clave del desarrollo económico del país. A medida que Colombia iniciaba importantes inversiones en su capacidad científica y tecnológica, decidió adoptar un modelo de innovación relacionado con los estándares internacionales, particularmente con los establecidos por la OCDE(OECD, 2018). 
 
Desde 1992, la OCDE, un club de países (principalmente desarrollados) que comparten políticas comunes para evaluar el desarrollo económico, ha publicado directrices para recopilar e interpretar datos sobre innovación. Conocidas como el Manual de Oslo, estas directrices se centran en los datos recopilados del gobierno, los sectores y las industrias que crean nuevos productos, procesos y servicios en una variedad de áreas como la tecnología de la información y la biotecnología(OECD and Eurostat, 2018). Los datos del Manual de Oslo se centran en cómo las industrias llevan a cabo la producción de conocimiento e información. El Manual de Oslo no considera otras formas de producción de innovación, incluidos los conocimientos tradicionales.
 
Esta problemática cuestión de lo que puede ser innovador a la luz del comercio internacional y cómo este enfoque no incluye las prácticas y el conocimiento de las comunidades, limita incluir los diferentes actores y procesos detrás de la creación de conocimiento, y cómo ese conocimiento puede ser parte de este tipo de modelos de innovación (Hayden, 2003; Osseo-Asare, 2014)e. En particular, se desconoce cómo la transmisión de conocimiento tradicional ocurre de generación en generación a través de diferentes dinámicas socioculturales que no son consideradas por la comunidad científica. Por ejemplo, en un anterior trabajo, por medio de una investigación interdisciplinaria se pudo evidenciar cómo en el mercado tradicional de plantas en la Plaza Samper Mendoza en Bogotá, el conocimiento asociado con plantas medicinales ocurre por medio de diferentes actores que incluyen lazos generacionales y territoriales, los cuales no son observados detenidamente por investigadores o comercializadores de productos fitoterapéuticos (Conde-Gutiérrez, 2021). Por lo tanto, actores externos a vendedores tradicionales de plantas o yerbateros observan solo el producto natural sin dar un adecuado reconocimiento a las dinámicas socio culturales detrás de la producción del conocimiento asociado a dichas plantas. Con el fin de ofrecer un modelo alternativo, la siguiente sección emplea el patrimonio cultural inmaterial (PCI) como un marco en el cual investigadores puedan aproximarse a dichos conocimientos con la participación de las comunidades. 
 
¿Qué es el Patrimonio Cultural Inmaterial? ¿Cuál es su rol en el Desarrollo Económico y la Innovación?
 
 
Dentro del campo de la vida cultural se encuentra el patrimonio cultural inmaterial (PCI). En el PCI existen un complejo conjunto de activos sociales, de carácter cultural, que le dan a un grupo humano sentido, identidad y pertenencia. Comprenden, entre otros, las lenguas, lenguajes, sistemas normativos, artes, etc. También existen dentro del PCI, el conocimiento tradicional sobre la naturaleza y el universo, la medicina tradicional, y la producción tradicional y propia(Osorio Marún, 2021). 
 
El marco normativo del Patrimonio Cultural Inmaterial parte de los principios de la Constitución Política de 1991, que en los artículos 7, 8, 10, 63, 70, 71 y 72 contempla en lo que respecta al patrimonio cultural, la protección, que compete tanto al Estado como a los particulares; la libertad esencial, que debe proyectarse en la búsqueda del conocimiento y la expresión artística. A nivel internacional, se cuenta con la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003) (UNESCO) donde se llama a los Estados a establecer medidas de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Tratado internacional el cual ha sido integrado a nuestro ordenamiento jurídico por medio de la Ley 1037 de 2006 y la Sentencia C – 120 de 2008 de la Corte Constitucional. Adicionalmente, la implementación de la Convención por medio de la Ley 1185 de 2008, la cual modificó la Ley General de Cultura (Ley 397 de 1997). Este avance legislativo amplió la visión de Colombia frente al patrimonio cultural buscando establecer procedimientos únicos para la protección y salvaguardia del PCI.
 
 
Por lo tanto, el marco normativo del PCI tiene como objeto la protección y salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Para tal fin, este instrumento normativo ha establecido instrumentos puntuales de protección y gestión del PCI como lo es la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) y los planes especiales de salvaguardia (PES).
 
Estos instrumentos pueden ser empleados por las comunidades interesadas con el fin de postular algunos campos mencionados anteriormente (ej. conocimientos tradicionales sobre la naturaleza y el universo, y la medicina tradicional) a la LRPCI, y elaborar un Plan Especial de Salvaguardia (PES). En los PES la comunidad interesada señala la naturaleza, cualidades, peligros y características de la manifestación y justifica por qué esa manifestación es parte del patrimonio inmaterial de la colectividad. Aunque este proceso necesita de la participación de las comunidades, también puede contar con el apoyo de entidades de carácter público como lo son gobernaciones y alcaldías, y entes privados como lo son organizaciones no gubernamentales, universidades y centros de investigación(Dirección de Patrimonio- Grupo de Patrimonio Cultural Inmaterial, 2011).
 
De esa manera la LRPCI y el PES se convierten en instrumentos de gestión, donde se generan una serie de compromisos para las comunidades, el Estado y terceros interesados, llevando a crear medidas de salvaguardia como compromisos institucionales, apropiaciones presupuestales, elaboración de documentos de financiación,entre otros. 
 
No obstante, en la elaboración de Planes Especiales de Salvaguardia, universidades y centros de investigación han sido ausentes a pesar de que existen grandes oportunidades de emplear estos instrumentos de gestión con el fin de aproximarse de una manera más comprensiva a los conocimientos tradicionales. Aunque existen 23 manifestaciones que hacen parte de la LRPCI en Colombia, se toman dos ejemplos para señalar cómo la investigación científica puede aportar al entendimiento del PCI y cómo este último puede generar un modelo de innovación inclusiva para las comunidades.   
 
En primer lugar, se encuentra la partería del Pacifico. Esta práctica tradicional del pacífico colombiano se compone de conocimientos y técnicas sobre el cuerpo, las plantas y su uso, que han desarrollado parteras del Pacífico, “para brindar atención y cuidado del ciclo reproductivo de la mujer y para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de las comunidades en general”(Quiñonez Sanchez, 2017). Aunque tiene un alto reconocimiento social y su importancia médica no es discutida dentro de las comunidades del Pacífico colombiano, no se han generado investigaciones encaminadas a establecerla como una practica médica válida para ingresar al sistema de salud colombiano. Por el contrario, en su PES, las parteras del Pacífico señalan cómo han sido estigmatizadas y perseguidas por adelantar su labor. 
 
De igual manera, en su PES los pueblos Arhuaco, Kankuamo, Kogui y Wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta señalan como una afectación a la salvaguardia de sus saberes ancestrales las investigaciones realizadas por agentes externos sobre los conocimientos y prácticas de las comunidades. En particular, el PES es enfático en la preocupación de los cuatro pueblos de cómo se adelantan diferentes tipos de investigación sin que se tenga un enfoque diferencial y de respeto por la forma organizativa de cada uno de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Al respecto se señala: 
 
De acuerdo a lo anterior, vimos en el marco del proceso de elaboración del PES la oportunidad para retomar el análisis y reflexión de dicho tema, debido a que la presencia no regulada de los actores que las realizan ha hecho (SIC) que en los miembros de las comunidades se desarrollen actitudes no propias de la cultura, como la necesidad de ser reconocidos a través de la mercantilización de algunos de nuestros objetos culturales y el no reconocimiento de las formas propias de análisis, reflexión y aprehensión del conocimiento. Por esto consideramos pertinente cuestionarnos sobre ¿para qué es la investigación? ¿Cómo se hace la investigación? ¿Quiénes la impulsan y ejecutan? ¿Cuáles son los problemas que puede acarrear su realización? ¿De qué manera podría afectar la integridad del territorio para que la Sierra Nevada de Santa Marta continúe produciendo agua, aire y demás elementos necesarios para garantizar la vida? (Torres Izquierdo, 2017)
 
Sin embargo, desde las comunidades no existe un rechazo a la investigación científica, sino por el contrario, en el caso de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta se hace una invitación en el mismo PES a la comunidad científica a trabajar de manera conjunta bajo los principios que gobiernan esos cuatro pueblos.   
 
De esa manera el PCI se puede convertir en un instrumento en que exista un marco de referencia tanto para comunidades como para investigadores no solo para la salvaguardia del PCI de las comunidades portadores de prácticas y conocimientos tradicionales, sino también para el desarrollo económico y científico del país. En efecto, el PCI es un importante motor para el desarrollo económico tanto para las naciones, como para actores quienes normalmente no se consideran relevantes para la innovación como es el caso de las comunidades. En efecto, la UNESCO ha señalado que:
 
[El PCI] constituye un motor para el desarrollo económico, que engloba una diversidad de actividades productivas, con valor tanto monetario como no monetario, y que contribuye en particular al fortalecimiento de las economías locales. Como patrimonio vivo, también puede constituir una importante fuente de innovación cuando se enfrenta a factores de cambio y de ayuda para lograr un desarrollo económico inclusivo a nivel local e internacional. (Traducción propia) (UNESCO, 2015)
 
Precisamente ese factor de innovación del patrimonio cultural inmaterial no puede dejarse de lado frente a los modelos predominantes de innovación. Esto en razón a que el patrimonio cultural inmaterial “es un recurso estratégico que permite el desarrollo transformativo a nivel local y global”(UNESCO, 2015). 
 
Como se observa, el patrimonio cultural inmaterial no solo representa un aspecto vital en el sector cultural, sino también un factor determinante en el crecimiento económico, permitiendo la inclusión de actores diferentes a empresas, universidades, centros de investigación o empresas de base tecnológica en cualquier estrategia de innovación. 
 
 
Conclusiones 
 
A través de esta presentación se ha planteado cómo la investigación científica y la innovación se han construido bajo modelos internacionales que no recogen dinámicas de la creación de conocimiento a partir de las prácticas y tradiciones de las comunidades. Dicho distanciamiento no resulta de beneficio para investigadores y comunidades, pues produce un desaprovechamiento de estos modelos de producción de conocimiento que se transmiten de generación en generación, y son determinantes para la existencia cultural, espiritual y social de las comunidades portadoras de dichos conocimientos. 
 
Como alternativa se propone emplear el PCI y sus instrumentos de salvaguardia con el fin de generar un marco en el cual la investigación científica y las comunidades portadoras de conocimientos tradicionales puedan establecer un diálogo con el fin de emplear dichos conocimientos en el modelo de innovación predominante, haciendo el mismo más inclusivo. 
 
Bibliografía 
 
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