Patentes - Nuevas Creaciones
25 of July,2025

El viaje del LSD en la Propiedad Industrial: contracultura, prohibición y patentes

Por: María Alejandra Figueroa - Asistente de Investigación

Ilustración: Natalia Lamprea. Docente investigadora. Universidad Externado de Colombia.

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– “El LSD se convertía para mí y para la empresa Sandoz en el hijo de nuestros desvelos.” [1]

A finales de los años 50 y durante toda la década de los 60´s, el mundo fue testigo del vertiginoso ascenso del LSD como estupefaciente, especialmente en Estados Unidos. Lo que en un principio representó una alegría para su inventor —Albert Hofmann— y para el sector farmacéutico y médico, pronto se transformó en un fenómeno social desbordado e impredecible.[2] De forma paralela, el gobierno del presidente norteamericano Richard Nixon impulsó la llamada “guerra contra las drogas”, lo que no solo prohibió su consumo, sino que también frenó drásticamente la investigación científica sobre psicodélicos y su avance en el ámbito de la propiedad industrial durante varias décadas.[3]En medio de esta cruzada política y mediática, Hofmann y el laboratorio Sandoz —quienes veían en el LSD el fruto de años de dedicación científica— quedaron atrapados en una oleada de controversias, alejando a la sustancia de su propósito original.[4]

A pesar de lo anterior, y más allá de los estigmas que históricamente han rodeado a estas sustancias, los psicodélicos —como el LSD— han demostrado un notable potencial para la investigación científica, particularmente, con fines terapéuticos en el tratamiento de enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad.[5] Esto ha derivado en un creciente interés por parte de laboratorios, universidades y empresas biotecnológicas, generando nuevas dinámicas en torno a su investigación, uso ético y, por supuesto, su protección mediante patentes.

Ahora bien, para abordar adecuadamente el debate y avance contemporáneo en torno a las patentes sobre psicodélicos, es necesario retroceder al momento en que el LSD fue descubierto y protegido por primera vez. Esta mirada retrospectiva, además, permite contextualizar el reciente auge de solicitudes de patentes con fines terapéuticos que, desde 2014[6], han cobrado fuerza y hoy son objeto de análisis en diversas bases de datos especializadas.

Del Cornezuelo de Centeno al primer “viaje ácido” de la historia

Durante la Edad Media, un enemigo invisible se ingería en el alimento más básico: el pan. El culpable era el Cornezuelo de Centeno —conocido como Claviceps purpurea y precursor del LSD—, un hongo que dañaba las cosechas de cereales y provocaba convulsiones y gangrenas. Los brotes eran tan violentos como enigmáticos, hasta que en el siglo XVII se identificó al cornezuelo como responsable de esas intoxicaciones masivas. Pese a ello, el hongo encontró un lugar en la medicina, y fue empleado como ocitócico durante años, hasta que en 1908 ingresó de manera formal a la práctica obstétrica. Fue este mismo legado —entre lo tóxico y lo terapéutico— el que impulsó en la primera mitad del siglo XX, una serie de esfuerzos científicos para aislar sus compuestos activos.[7] En la década de los 30´s, W. A. Jacobs y L. C. Craig, del Rockefeller Institute de Nueva York, lograron dar un gran paso: aislar y caracterizar el ácido lisérgico, el componente clave común a todos los alcaloides de este hongo.[8]

Bajo esta premisa, y como lo relata el propio Albert Hofmann en su libro ´LSD: My Problem Child´, el químico suizo —entonces investigador del laboratorio Sandoz— logró en 1938 sintetizar por primera vez la dietilamida del ácido lisérgico (Lysergic Acid Diethylamide), el compuesto número 25 de una serie de derivados del ácido lisérgico. En ese momento, la sustancia era apenas una promesa dentro de una línea de investigación enfocada en desarrollar estimulantes para la circulación y la respiración, por lo que nadie —ni siquiera Hofmann— imaginaba el impacto que tendría.[9]

Cinco años más tarde, guiado por una intuición difícil de explicar incluso para el inventor, Hofmann decidió volver a sintetizar el compuesto. Fue entonces cuando, de forma accidental, entró en contacto con una cantidad desconocida de LSD-25, lo que generó un estallido sensorial que describió como “imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso”. Pocos días después, el icónico 19 de abril de 1943, se dio el primer autoensayo, en el que Hofmann ingirió 0,25 miligramos de tartrato de dietilamida del ácido lisérgico y comenzó lo que más tarde sería conocido como el primer “viaje ácido” de la historia, ya que regresó a casa en bicicleta, acompañado por su asistente, mientras los efectos del LSD se intensificaban.[10]

En este contexto, ¿Qué pasó en el mundo de la propiedad industrial luego del día de la bicicleta? Aproximadamente un mes, el LSD obtuvo su primera patente el 23 de marzo de 1948 bajo el número US.2,438,259, en la cual Albert Hofmann y el fundador y entonces director de la sección farmacéutica de Sandoz, el profesor Arthur Stoll, figuran como inventores.

La invención se refiere a “Nuevas Dialquilamidas del Ácido D-Lisérgico, que son productos terapéuticos valiosos, así como a un proceso para su preparación”[11]. En ella, se describe la obtención de dialquilamidas del ácido D-lisérgico, siendo sustancias que no habían sido dadas a conocer para esa época y que producían un efecto específico y potente sobre el sistema nervioso central, lo que abrió un campo entero de aplicaciones terapéuticas hasta entonces inexplorado.[12]Pese a ello, y como se abordará a continuación, este descubrimiento entró al ojo de huracán apenas unas décadas después de su primera patente.

El desarrollo del LSD en la Propiedad Industrial

El LSD se convirtió en el estandarte de la contracultura durante los años 60´s. Bajo la mirada de la prensa y los gobiernos a nivel mundial, los usos científicos del LSD pasaron a un segundo plano, y dicha sustancia se convertió prontamente en un símbolo de comunidades que priorizaron su consumo no medicinal –y, con el tiempo, al margen de la Ley–. A esto se sumó un hecho decisivo: en 1963 expiraron los veinte años de exclusividad que protegían la patente de Sandoz, lo que facilitó su prohibición bajo la Ley de Sustancias Controladas (Controlled Substances Act) del presidente Nixon, y con ello, la proliferación de su producción ilícita.[13]

Paradójicamente, una década antes de su prohibición en 1970, el LSD distribuido por Sandoz bajo la marca Delysid se usaba con fines terapéuticos: más de 40.000 pacientes fueron tratados con esta sustancia, y numerosas publicaciones académicas respaldaban su potencial clínico.[14] De hecho, a pesar de la ley de Nixon, algunas patentes relacionadas con el LSD lograron ver la luz: en 1985, por ejemplo, se concedió una patente que reivindicaba métodos de uso de LSD para tratar daños neurológicos en pacientes con accidente cerebrovascular, la invención abordaba moléculas derivadas del LSD que no encajaban estrictamente dentro de la prohibición legal de los Estados Unidos.[15]

Si bien la investigación y patentamiento de LSD atravesó un claro estancamiento, cabe ahora cuestionarse ¿Qué sucede con el LSD actualmente? A partir del año 2014, el LSD volvió a ingresar –con paso firme– al terreno de la medicina. Ese año se publicó la primera investigación moderna que mostraba beneficios terapéuticos del LSD en pacientes terminales con ansiedad, señalando que “se justifica un estudio adicional sobre el potencial de la psicoterapia asistida por LSD”.[16] Desde entonces, el interés científico y comercial ha crecido notablemente: solo para junio de 2025, el Berkeley Center for the Science of Psychedelics (BCSP) reportaba más de 500 patentes y solicitudes de patentes relacionadas con psicodélicos, según los datos recopilados en su Patent Tracker.[17]

A este propósito, existen repositorios especializados que permiten monitorear tanto solicitudes como patentes concedidas en los Estados Unidos, lo que permite evaluar el ecosistema de innovación y el estado de la técnica en torno a estas sustancias. Especialmente se destaca el siguiente:

  • Patent Tracker del Berkeley Center for the Science of Psychedelics (BCSP), en colaboración con Psychedelic Alpha —plataforma independiente de comunicación, comunidad y consultoría especializada en psicodélicos— y Calyx Law —firma boutique de propiedad intelectual con foco en cannabis y psicodélicos. También disponible en el siguiente enlace.

En línea con lo anterior, existen patentes y s0licitudes de patentes recientes que incluyen al LSD como compuesto clave para el tratamiento de diversas patologías. Por ejemplo, en Estados Unidos se encuentra en trámite una patente que aborda ´composiciones y métodos útiles en el tratamiento de trastornos psicóticos, depresión, ansiedad y condiciones psicológicas relacionadas, así como para pacientes que padecen dichas afecciones´[18], siendo una invención que contiene psicodélicos y sustancias cannabinoides que resultan útiles para tratar ese tipo de condiciones. Otro caso recae en una solicitud de patente que incluye en su fórmula farmacéutica “análogos de psilocibina” (incluido el LSD) , y que sirve para tratar enfermedades y trastornos neurológicos del estado del ánimo e incluso relacionados con el abuso de otras sustancias.[19]

Ahora bien, el avance en Norteamérica ha sido notable, pero ¿Qué ha pasado en Colombia? Particularmente, se concedió –aunque hoy está caducada– una patente que incluía Lisina o LSD-1, un compuesto relacionado al LSD-25, con potencial para tratar diversos tipos de cáncer como el de próstata, mama, vejiga, pulmón y melanoma, y enfermedad neoplásica.[20] Se han presentado más solicitudes de patentes para compuestos de psilocibinas[21].

Finalmente, y a pesar de los prejuicios que han marcado la trayectoria del LSD, su valor científico y terapéutico es incuestionable. Desde su descubrimiento hasta el actual renacer de la investigación psicodélica, esta sustancia ha demostrado ser un insumo crucial para abordar diversidad de patologías, siempre que su estudio y uso se conduzcan de manera responsable. En el ámbito de la propiedad industrial, las patentes y solicitudes de patentes reflejan un renovado interés, el cual, por supuesto, debe ir acompañado de un abordaje no sólo innovador, sino ético. En este contexto, la visión de Albert Hofmann plasmada en su libro ´LSD: My Problem Child´ resuena con claridad: “Creo que si se lograra aprovechar mejor, en la práctica médica y en conexión con la meditación, la capacidad del LSD para provocar, en condiciones adecuadas, experiencias visionarias, podría transformarse de niño terrible en niño prodigio”.[22]

Bibliografía

Berkeley Center for the Science of Psychedelics. Patent Tracker. Disponible en: https://psychedelics.berkeley.edu/patent-tracker/

HOFMANN, Albert. LSD: Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo [en línea]. Santa Cruz, CA: Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), 1991. Disponible en: https://maps.org/images/pdf/mpc-sp.pdf

HOFMANN, Albert. LSD: My Problem Child. Santa Cruz, CA: Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), 2005. ISBN 978-0-9798622-0-1.

LAMPREA, N. (2025). La psilocibina bajo la lupa digital: repositorios, patentes y tendencias. Propintel, Departamento de Propiedad Intelectual, Universidad Externado de Colombia. Recuperado el 25 de julio de 2025, de https://propintel.uexternado.edu.co/la-psilocibina-bajo‑la‑lupa‑digital‑repositorios‑patentes‑y‑tendencias/

MASON MARKS y I. GLENN COHEN. Patents on Psychedelics: The Next Legal Battlefront of Drug Development. Harvard Law Review Forum, vol. 135, 2022, p. 212. Disponible en: https://harvardlawreview.org/forum/no-volume/patents-on-psychedelics-the-next-legal-battlefront-of-drug-development/

NICKOLS, Zachary. The Long and Trippy History of LSD. SciWri Club, 2021. Disponible en: https://sciwri.club/archives/4111

PSYCHEDELIC ALPHA. LSD Patent Tracker [en línea]. Disponible en: https://psychedelicalpha.com/data/lsd-patent-tracker

Revista Mate. (2024). De la guerra contra las drogas a la guerra de patentes psicodélicas. [en línea]. Disponible en: https://revistamate.com.ar/guerra-patentes-psicodelicas/


[1] HOFMANN, Albert. LSD: My Problem Child. Santa Cruz, CA: Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), 2005. ISBN 978-0-9798622-0-1.

[2] HOFMANN, Albert. LSD: Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo [en línea]. Santa Cruz, CA: Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), 1991. Disponible en: https://maps.org/images/pdf/mpc-sp.pdf

[3] PSYCHEDELIC ALPHA. LSD Patent Tracker [en línea]. Disponible en: https://psychedelicalpha.com/data/lsd-patent-tracker

[4] HOFMANN, Albert. Op. Cit.

[5] MASON MARKS y I. GLENN COHEN. Patents on Psychedelics: The Next Legal Battlefront of Drug Development. Harvard Law Review Forum, vol. 135, 2022, p. 212. Disponible en: https://harvardlawreview.org/forum/no-volume/patents-on-psychedelics-the-next-legal-battlefront-of-drug-development/

[6] PSYCHEDELIC ALPHA. Op. Cit.

[7] HOFMANN, Albert. Op. Cit.

[8]NICKOLS, Zachary. The Long and Trippy History of LSD. SciWri Club, 2021. Disponible en: https://sciwri.club/archives/4111

[9] HOFMANN, Albert. Op. Cit.

[10] Ibidem.

[11] Stoll, A., & Hofmann, A. (1948). D-lysergic acid diethylamide and process of preparing the same. United States Patent US.2,438,259. Patente concedida el 3 de febrero de 1948.

[12] Ibidem.

[13] Ibidem.

[14] Ibidem.

[15] PSYCHEDELIC ALPHA. Op. Cit.

[16] Ibidem.

[17] Berkeley Center for the Science of Psychedelics. Patent Tracker. Disponible en: https://psychedelics.berkeley.edu/patent-tracker/

[18] He, Y., Xue, A., Zhang, H., & Li, X. (2022). Compositions and methods for treating psychological and neural disorders (International Publication WO 2022/018709 A1). Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Publicada el 3 de febrero de 2022.

[19] Jiang, Y., Li, Z., & Chen, M. (2021). Methods and compositions for treating mental health disorders with psychedelic compounds (Publicación internacional WO 2021/226416 A1). Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Publicada el 30 de diciembre de 2021.

[20] Celgene Quanticel Research Inc. (2018). Inhibidores de la desmetilasa-1 específica de la lisina (LSD-1) derivados del [(5-carbonil)-1H-pirrol-3-il]-benzonitrilo o [(4-carbonil)imidazol-2-il]-benzonitrilo. Expediente NC2017/0000363. Superintendencia de Industria y Comercio.

[21] Lamprea, N. (2025). La psilocibina bajo la lupa digital: repositorios, patentes y tendencias. Propintel, Departamento de Propiedad Intelectual, Universidad Externado de Colombia. Recuperado el 25 de julio de 2025, de https://propintel.uexternado.edu.co/la-psilocibina-bajo‑la‑lupa‑digital‑repositorios‑patentes‑y‑tendencias/

[22] HOFMANN, Albert. Op. Cit.