Francia busca garantizar un mínimo de remuneración a Artistas e Interpretes de Música en Línea: ¿Responde esto a la Cambiante Industria de la Música en Línea?

Miércoles, 4 de noviembre de 2015. 

Francia acaba de firmar un acuerdo por medio del cual se crea el observatorio de la Economía Musical en el que sociedades de gestión colectiva, productores de fonogramas, y potencialmente plataformas de internet como Spotify, intercambian información para determinar y garantizar remuneraciones mínimas a los artistas e intérpretes de música on-line, correspondiente a las regalías producidas por sus contenidos en internet. La pregunta entonces sería, si este tipo de medidas beneficiarían a dichos artistas e intérpretes en la cambiante industria de la música en línea.

¿Quién recuerda la época en que se  compraban CD’s en las tiendas de discos? Eran tiempos en lo que las grandes disqueras dominaban la industria de la música (Warner, Sony, etc.). El esquema de negocios se basaba fundamentalmente en el control de la distribución y marketing por parte de grandes empresas, y en ese sentido, las ganancias de los artistas e intérpretes se determinaban por el número de álbumes vendidos. La protección de derechos de autor permitía controlar la venta de CDs, y perseguir fácilmente a vendedores piratas, utilizando inclusivamente sanciones de carácter penal.

Con la llegada del Internet, la industria de la música empezó a vivir un proceso de evolución permanente. Por ejemplo, al final de la década de los 90s, plataformas para compartir música Peer-to-Peer como Napster o eDonkey, irrumpieron dentro de la industria, pues le permitían a los usuarios compartir contenidos de forma gratuita por medio de estas plataformas. Aunque el impacto económico a la industria de la música aun ha sido difícil de determinar, el Peer-to-Peer, fue tan solo la punta del iceberg en el proceso de transformación de la industria de la música en línea.

Luego del Peer-to-Peer, nuevos agentes han intentado crear otros canales de distribución digital como  Itunes y GooglePlay mediante los cuales se pueden realizar compras de contenidos musicales, ya sea directamente un sencillo o el álbum completo. Otro modelo de negocios es el de música On-Demand  a través de streaming, donde el usuario simplemente selecciona la música que desea escuchar sin necesidad de realizar una descarga en un dispositivo. Este tipo de servicios como Rhapsody a través del cual el usuario paga una suma determinada con una regularidad establecida, usualmente mensual, han existido por un largo tiempo. La entrada de Spotify cambio el servicio On-Demand, al ofrecer de manera gratuita a los usuarios (“freemium”) la posibilidad de escuchar música en internet, y el modelo de negocio se transformó en la medida en que las ganancias se obtienen a través de publicidad.

De acuerdo a  Forbes, el modelo de negocios On-Demand  es el actual líder en la industria musical, habiendo reportado un importante crecimiento en sus ganancias en el periodo 2012-2013 del 49%. Sin embargo, este tipo de servicios disminuyó sus ganancias a 29% en el periodo 2013-2014. Forbes señala que aunque los servicios On-Demand mantienen el liderato en la industria, los servicios de radio por internet han tenido un crecimiento importante que puede explicar la caída de  ganancias en los servicios On-Demand. Por ejemplo, las ganancias de Pandora, el líder de servicios de radio por internet, crecieron un 50% en el periodo 2013-2014.

Por su puesto, establecer cuáles son las regalías para los artistas e intérpretes en servicios como On-Demand y de radio por internet, es particularmente difícil pues no depende ya del número de CDs vendidos o descargas, sino del cálculo  en virtud del cual se establezca el número de veces que sus contenidos han sido reproducidos a través  estas plataformas, y contrarrestarlo con las ganancias recibidas. El acuerdo recientemente logrado en Francia, busca que los productores de fonogramas, sociedades de gestión colectiva y potencialmente, prestadores de servicios On-Demand como Spotify y Apple Music, y radio por internet, sean transparentes en el uso de información para hacer partícipes a los artistas e intérpretes de las ganancias que produzcan sus contenidos. Este acuerdo puede ser aún insuficiente si los diferentes y cambiantes modelos de negocios en la industria musical no son entendidos e incluidos con la efectiva participación de sus dueños.