Competencia Económica y Consumo
4 de junio de 2019

Una receta de propiedad intelectual para abejas

Por: Diego Acosta
LLM, Docente Investigador

El pasado 20 de mayo, fecha en la que se conmemoró el Día Internacional de las Abejas, el Tribunal Superior de Cartagena revocó un fallo de tutela que había sido proferido por el Juzgado Primero Penal del Circuito de esa ciudad. En dicho fallo, se le ordenaba a diferentes entidades del Estado colombiano tomar medidas para evitar la extinción de esos animales, así como para salvaguardar su supervivencia. La razón de dicha revocatoria estribó en que la acción se había promovido por vía de tutela, cuando para esta materia, en criterio del Tribunal, el mecanismo correcto habría sido la acción popular. En todo caso, la Corte Constitucional seleccionó el fallo de tutela para su revisión, por lo que también se espera un pronunciamiento de esta corporación judicial sobre el tema[1].

 

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de las abejas para merecer que se les conmemore en un día del año y que su posible extinción sea causa suficiente para promover el accionar de la justicia? De acuerdo con información presentada por la Organización de las Naciones Unidas, las abejas cumplen un papel importante en la polinización[2]. La polinización consiste en el traslado de granos de polen desde las partes masculinas de una planta hasta sus partes femeninas, asegurándose de esa manera la reproducción vegetal. Los insectos, entre ellos las abejas, ayudan en este proceso al entrar en contacto con diferentes flores y transportar los granos de polen que contribuyen a la polinización[3]. A través de este proceso se logra la producción de frutos y semillas, lo que en últimas resulta vital para la producción de alimentos, los medios de vida humanos y la biodiversidad[4].

 

Pero también, las abejas elaboran directamente varios productos de mucha utilidad. Estos productos son la miel, la jalea real, el propóleo, la cera de abeja y el veneno de abeja (apitoxina)[5]. Pueden ser utilizados para fines nutricionales, medicinales y para la elaboración de cosméticos y fármacos[6].

 

Sin embargo, lo preocupante es que la población mundial de abejas se ha venido reduciendo debido  en parte a las prácticas agrícolas intensivas, el mal uso de pesticidas, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el cambio climático[7]. De ahí la necesidad de actuar para asegurar la supervivencia de este animal tan valioso para el ecosistema y para los usos humanos.

 

Si bien la consecución de este objetivo requiere de la acción desde distintos frentes y de la participación de diferentes actores del estado y de la sociedad, es válido resaltar el papel que la propiedad intelectual puede desempeñar en ello.

 

En ese sentido, las patentes pueden contribuir a la protección de invenciones utilizadas en la industria de la apicultura, en la medida en que fomentan el desarrollo de tecnologías que aporten al progreso del sector. Una de las patentes más famosas relacionadas con este sector de la industria fue la concedida por el gobierno de los Estados Unidos al clérigo Lorenzo Langstroth, en 1852, sobre una colmena de marco móvil. El diseño de esta colmena permitía que la abeja reina y las abejas obreras estuvieran en distintas secciones, y que una centrífuga pudiera utilizarse para recoger y filtrar la miel. De esta manera, la colmena Langstroth abrió paso a la industrialización de la abeja[8].

 

Otra patente de relevancia histórica para la industria de la apicultura fue la conferida por el gobierno español al denominado maestro y apicultor Zacarías Sanz Jadraque, sobre lo que se conoció como un coche colmenar. La invención se trataba de una carrocería de automóvil adecuada para el transporte de colmenas. Los materiales utilizados para su fabricación posibilitaban una mayor resistencia frente a las inclemencias del ambiente, y el espacio estaba diseñado de manera que el apicultor pudiera trabajar de manera cómoda. Todo esto contribuía a que se pudiera obtener una miel y una cera de altísimas calidades[9].

 

Pero el otorgamiento de patentes en el sector de la apicultura no se limita a aquellos años en los que la industria de la abeja apenas afloraba. En tiempos más recientes se continúa con la obtención de patentes en materias relacionadas. Por ejemplo, en los Estados Unidos se han conferido numerosas patentes a tecnologías de equipos y métodos especializados para la recolección del veneno de abeja, el cual reviste importantes propiedades farmacológicas[10]. Así mismo, en el año 2014 Stuart y Cedar Anderson, dos apicultores australianos obtuvieron una patente sobre un novedoso diseño de colmena conocido como Flow Hive o colmena de fluido. Este diseño basado en la tecnología de división celular, permite que el procedimiento de recolección de miel se efectúe sin perturbar a las abejas y sin requerir el uso de equipos especializados ni de trajes protectores por parte del usuario[11]. Y queriendo llegar aún más lejos, Walmart a inicios del 2018 presentó una solicitud de patente para abejas robóticas, las cuales funcionarían como un dron que valiéndose de cámaras y sensores puede trasladarse de cultivo en cultivo, llevando consigo el polen que contribuiría al proceso de polinización[12]. No obstante, aunque son innegables los beneficios que la robótica puede aportar en el ámbito de la apicultura, de ninguna manera podría reemplazar la labor que la misma naturaleza y las abejas como seres vivos son capaces de cumplir.

 

Las posibilidades de protección de la apicultura por vía de la propiedad intelectual no se limitan a las patentes. Las indicaciones geográficas son otro mecanismo de protección capaz de potenciar el desarrollo de la industria de la abeja. Un ejemplo de como esto puede llegar a ser es el caso de la miel blanca de OKU. Este tipo de miel es recolectada en el bosque de Kilum Ijim cerca del monte Oku, en Camerún. Pero antes de su recolección, los apicultores deben situar colmenas artificiales en áreas específicas del bosque. Las características particulares del ecosistema y el tipo de plantas que participan del proceso de polinización, contribuyen a que la miel obtenida sea dulce, blanca y cremosa, ligeramente ácida, con notas de zumo de uva y de cítricos. Para cumplir con este trabajo, los apicultores se valen de conocimientos ancestrales, transmitidos de forma oral, y que comprenden aspectos tales como la captura de abejas, la construcción de colmenas y la elección de la zona del bosque en donde colocarlas[13].

 

La miel blanca de OKU, además de servir al propósito de alimento, también es conocida por sus virtudes para tratar la tos, heridas, asma, dolores estomacales y afecciones de la piel. La protección otorgada a este producto por medio de la figura de la indicación geográfica ha aumentado notablemente el número de ventas, y ello le ha permitido a los apicultores y demás participantes del proceso de producción ver una mejora en sus condiciones socioeconómicas, y de esa manera tener más recursos con los cuales potenciar aún más la producción y venta de la miel blanca de OKU[14].

 

Colombia es un país con un alto potencial en el sector de la apicultura. En entrevista con la revista Semana, Fabio Diazgranados, presidente de la Federación Colombiana de Apicultores y Criaderos de Abejas (Fedeabejas), señaló que la producción de miel en Colombia ha venido creciendo en los últimos años. Se producen cerca de 3.500 toneladas de miel al año y la proyección es alcanzar 4.000 toneladas en el 2020. Igualmente, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura el número de colmenas ha aumentado. De 88.111 colmenas en el 2012, la cifra ascendió a 114.509 en el 2018. Las zonas del país con mayor auge en la industria apicultora son los departamentos de Córdoba y Antioquia, y las regiones del Altiplano Cundiboyacense y los Llanos Orientales. Según Diazgranados, Colombia tiene todas las condiciones y riquezas necesarias para ser líder apícola en la región[15].

 

Si lo que se persigue es alcanzar una protección integral a la industria de la apicultura y de la abeja como parte del reino animal, la propiedad intelectual podría dar una contribución en ese sentido en Colombia y en otros países. Los derechos de propiedad intelectual podrían servir como incentivo para que los apicultores y demás actores asociados al sector realicen mayores esfuerzos para aumentar el volumen y calidad de la producción. Un porcentaje de las utilidades percibidas podría ser destinado a tareas de investigación y desarrollo para potenciar aún más la industria. Así mismo, en la medida en que el sector adquiere mayor auge, podría haber más interés en la preservación de los entornos y ecosistemas relacionados con las abejas, dado que de ello depende que la industria siga rindiendo frutos. Un progreso responsable, regulado y que respete los cánones de calidad podría derivar en una mayor protección de las diferentes especies de este valioso animal.

[1]MONTAÑO JOHN. Revocan fallo histórico que ordenaba proteger la vida de las abejas. En El Tiempo. Disponible en: https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/revocan-fallo-de-proteger-a-las-abejas-en-colombia-364144

[2]ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS. El Día de las Abejas no es solo sobre las abejas. En Noticias ONU. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2019/05/1456271

[3]ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA. La apicultura y los medios de vida sostenibles. Disponible en: http://www.fao.org/3/y5110s/y5110s00.htm#Contents

[4]Op cit. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS.

[5]SCOTT DARRYLL. La miel y otros productos de las abejas. En Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica. Disponible en: http://www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/AV-0561.pdf

[6]Op cit. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA.

[7]Op cit. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS.

[8]HARFORD TIM. ¿Qué pueden enseñar las abejas a los economistas sobre cómo funcionan los mercados? En BBC News. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47803666

[9]BLÁSQUEZ MORALES LUIS FERNANDO. Patentes Curiosas – Patente N°109626. En Galerías Temáticas – Oficina Española de Patentes y Marcas. Disponible en: http://historico.oepm.es/museovirtual/galerias_tematicas.php?tipo=CURIOSAS&xml=Patente%20n%C2%BA%20109626.xml

[10]Ver GARCIA DELGADO BEATRÍZ, SUÁREZ DÁMARYS, ZAYAS DANIEL, ALI ALFONSO, OLIVA MAIRELYS. Veneno de abeja: Vigilancia tecnológica mediante el estudio de las citas de patentes. En Revista CENIC Ciencias Biológicas, Vol. 39, No. 3, 2008. Disponible en: https://revista.cnic.edu.cu/revistaCB/sites/default/files/articulos/03%20Art%C3%ADculo%20No%202%20pp149-157.pdf

[11]AUSTRALIAN GOVERNMENT – IP AUSTRALIA. The Flow Hive: a lesson in crowdfunding and IP protection. Disponible en: https://www.ipaustralia.gov.au/tools-resources/case-studies/flow-hive-lesson-crowdfunding-and-ip-protection

[12]GOHD CHELSEA. Walmart has patented autonomous robot bees. En World Economic Forum. Disponible en: https://www.weforum.org/agenda/2018/03/autonomous-robot-bees-are-being-patented-by-walmart

[13]ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL. Abejas, indicaciones geográficas y desarrollo. Disponible en: https://www.wipo.int/ipadvantage/es/articles/article_0205.html

[14]Ibídem.

[15]REVISTA SEMANA. La apicultura crece en Colombia. En Semana Sostenible. Disponible en: https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/en-colombia-no-desaparecen-las-abejas-crece-su-produccion/44098